Bienestar Psicológico, Psicología y conflicto, Relaciones, Sexualidad

LOS CELOS, DE LA ÉTICA PROMISCUA A LA SENTENCIA

Las reglas e instituciones destinadas a domar el sexo

son numerosas, cambiantes y contradictorias.

Es vano numerarlas: van del tabú del incesto

al contrato del matrimonio, de la castidad obligatoria a la

legislación sobre burdeles.

Octavio Paz (La llama doble)

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Poder, amor y violencia son términos que con mucha frecuencia se vinculan cuando de las relaciones de pareja se trata, iniciaré el presente ensayo haciendo un breve recuento histórico de algunas condiciones socioculturales que generaron el constructo social de la familia nuclear como “base de la sociedad”, pues parece que considerar la pareja y la monogamia como forma “normal” de relación es bastante reciente, tal como Álvarez-Gayou (2012) destaca en las paginas iniciales del libro: ”Te celo porque te quiero” donde analiza como los celos vienen del amor, pero lo destruyen.

Las investigaciones revisadas respecto a los pueblos nómadas destacan que mas bien lo que prevalecía era la promiscuidad. Se trataba de hombres y mujeres que convivían sin ningún limite entre ellos, por lo que la paternidad no era fácil de identificar, que es quizá el antecedente de la prohibición del incesto.

Rage (1996) citado en Delgadillo Guzmán (2000) menciona que una vez que que se supero lo anterior, el hombre podía elegir a la mujer que sería la madre de sus hijos y pagaba un precio por ella, por lo que la relación conyugal era la del propietario con el objeto poseído (relación que se consideraba perfectamente viable).

Posteriormente se instituyo el rapto como medio para el matrimonio, inicialmente como botín de guerra, y luego también en tiempo de paz. Con los años el matrimonio se convirtió en una estrategia familiar de negociación entre los padres de los contrayentes. La pareja no estaba destinada a la vida amorosa, ni al crecimiento personal y/o la felicidad, su única razón de ser era la procreación,  y así se instituyo como base de la vida civil y como símbolo de la continuidad de la raza y la cultura. Puesto así parece que como expresa Álvarez Gayou (2012) ninguna costumbre es tan universal que pueda considerarse inamovible.

  1. Ni tan libres, ni tan racionales

La salud psíquica de la sociedad y la estabilidad

de sus instituciones depende en gran parte del

diálogo contradictorio entre ambas.

Octavio Paz (La llama doble)

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La invención social del amor, como elemento de intercambio que le da sentido a la pareja es relativamente reciente, apenas en el siglo XX se empezó a hablar de equidad para la mujer y en consecuencia de equidad en la relación marital. Con el surgimiento de esta construcción, aparece “la cara oscura del amor” que entre sus aspectos negativos mas obvios, tal como se entiende el amor en nuestra cultura, la obligada renuncia al desarrollo de otras relaciones amorosas (potenciales o alternativas). Dicha renuncia se extiende no solo a otras relaciones amorosas, sino a la notable presión en contra de cualquier relación intima con otra persona, lo cual constituye lo que D. H. Lawrence llamo «egoísmo a dúo»: la sociedad como un enorme conjunto de parejas cerradas en si mismas, con enormes limitaciones en sus relaciones con los demás; limitaciones autoimpuestas o sumisas e inconscientemente aceptadas. Del mismo modo las relaciones amorosas suponen una cierta pérdida de autonomía, independencia y libertad sexual, que se ceden, pensando en que la pareja haga lo mismo. En sincronía Álvarez-Gayou (2012) opina que el nacimiento de los celos esta vinculado a una cultura que valora la exclusividad en matrimonios que aspiran a ser duraderos y monógamos.

Por lo anterior, en los canones socioculturales vigentes de exclusividad sexual, las relaciones amorosas suponen también la renuncia a las satisfacción de los deseos de promiscuidad y variedad sexual. Y sin duda una de las peores consecuencias de este concepto de amor actual son los celos. Mientras Álvarez Gayou (2012) explica: Los celos surgen ante la sospecha real o imaginada de una amenaza a una relación considerada valiosa. Pines (1992) afirma  que son una respuesta a lo que se percibe como una amenaza que se cierne sobre una relación considerada valiosa o sobre su calidad. Entendidos como una emoción, los celos son una respuesta que nos alerta de que una relación que queremos mantener está siendo amenazada. Los celos, como cualquier otra emoción, cumplen algún propósito adaptativo y han sido diseñados para incrementar el éxito ante ciertos desafíos específicos con los que se enfrenta el ser humano (Lazarus, 1991). La experiencia subjetiva de los celos es muy aversiva (Hupka, 1984) y tendría como finalidad motivar al individuo celoso a proteger una relación considerada valiosa ante la presencia de un rival.

Álvarez-Gayou (2012),inicialmente hace visibles una serie de aspectos relevantes alrededor de los celos, entre los que destacan y debo decir que este análisis me ha resultado personalmente clarificador:

  1. Los celos no son equiparables al amor.
  2. Los celos tienen el poder que nosotros decidimos darles
  3. Podemos aprender a expresar los celos en vez de actuarlos
  4. Podemos escuchar los sentimientos que albergan los celos para conocerlos mejor y crecer como personas.
  5. Podemos crear acuerdos que nos permitan relaciones afectivas mas libres.
  6. Los celos son responsabilidad de quien los siente.
  7. Los celos, como el enojo son parte del repertorio humano de emociones.

Los celos aparecen en distintos tipos de relaciones sociales, como las relaciones familiares, las relaciones de amistad o las relaciones profesionales. Por tanto, los celos hacen referencia a una relación triádica:  la persona que siente celos, el rival que está compitiendo y  el objeto amado. El celoso siente que el rival no sólo está amenazando a su relación con la persona amada, sino también a algunos aspectos de su yo, como la autoestima. La persona celosa puede sentir envidia cuando percibe que el rival posee un atributo que él no posee o posee en menor medida y por el que su pareja se siente atraída (García-Leiva, Gómez-Jacinto y Canto, 2001). Álvarez Gayou (2012) contrasta los celos con la envidia que proviene del latín Invidere y significa mirar a alguien con malicia. Pero los celos no se pueden confundir con la envidia. La envidia ocurre en una relación diádica, en la que la persona envidiosa desea algo que otra persona posee. Sin embargo, los celos surgen ante la pérdida, real o imaginada, de una relación que sí poseemos. Los sentimientos que caracterizan a la envidia son la inferioridad, la autocrítica, la insatisfacción y la preocupación por uno mismo. Sin embargo, los que caracteriza a los celos son la ira, la hostilidad, la sospecha, el rechazo, el resentimiento, etc.

Diversos son los autores que han tratado de establecer una tipología sobre los celos. White (1991) distinguió los siguientes tipos: Los celos sintomáticos, que serían consecuencia de una enfermedad mental; los celos patológicos, que serían propios de personas especialmente sensibles a las amenazas a la autoestima o a la relación; y los celos normales, que aparecen en personas sin problemas o sin trastornos de salud mental. Surgen como una reacción que puede mostrar cualquiera en una relación ante determinadas condiciones. En esta misma línea Pines (1992) distingue entre los celos normales, como aquellos en los que existe una amenaza imaginaria y/o una respuesta anormal de acuerdo con el contexto cultural, y los celos normales, que serían aquellos en los que la amenaza es real y/o se manifiesta una respuesta adecuada de acuerdo con los valores culturales. Buunk (1982) distinguió entre los celos actuales y los celos anticipados. Los celos actuales son los que una persona experimenta actualmente o ha experimentado en el pasado ante un acontecimiento. Y los celos anticipados hacen referencia a las expectativas o predicciones de una persona sobre cómo y por qué se sentiría celoso. La cuarta clasificación distingue entre los celos rencorosos y los celos retrospectivos (Van Sommers, 1989). Si una persona no tiene ningún interés en su actual vínculo emocional con su pareja pero no tolera la presencia de un intruso es un caso de celos rencorosos. Si pretende detalles de una historia anterior se trata de celos retrospectivos. Paul y Galloway (1994) distinguieron entre los celos preventivos y los celos reactivos. En primer lugar, los celos preventivos surgen ante la sospecha e implicaría una serie de acciones encaminadas a evitar el éxito del rival antes de que ocurra la conducta desencadenante de los celos. Por su parte, los celos reactivos son aquellos que surgen ante un episodio real, en respuesta de una conducta determinada que ya ha tenido lugar.

¿Inseguridad Ontológica?

El amor es la búsqueda de una reciprocidad libremente otorgada…

Se representa al amor en forma de un nudo;

hay que añadir que ese nudo esta hecho de dos libertades enlazadas.

Octavio Paz (la llama doble)

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Dentro de la perspectiva que hemos denominado cultural, se puede distinguir los planteamientos socioconstructivistas y los planteamientos sociocognitivos. Considerar los celos como construcción social implica admitir que las emociones surgen porque la interpretación de la situación, su construcción social a partir del sistema sociocultural de valores, creencias y normas, la hacen apropiada para experimentar una emoción determinada (Armon-Jones, 1986). Las emociones han de ser consideradas como fenómenos complejos, entre cuyos elementos esenciales están un conjunto de juicios y deseos derivados del sistema de creencias, principios y valores propios de la comunidad y, además, se asume que el sistema de creencias y valores que caracterizan a cada emoción se aprende a través del proceso de socialización (que puede ser diferenciado para hombres y mujeres en cada cultura). De ahí que, tal como lo expresa Hupka (1981), los celos surgirían en función de los acuerdos socialmente compartidos sobre qué situaciones suponen una amenaza a algún aspecto relevante que el individuo posee (por ejemplo: la propiedad sexual, la valoración del self, etc.). A diferencia de las concepciones de carácter sociobiológico, las emociones no son respuestas innatas activadas por las características de determinadas situaciones sino patrones de interpretación y respuesta en situaciones socialmente configuradas (Barrón y Martínez, 2001). Sin negar la participación de los estados de activación fisiológica en los procesos emocionales y sin negar la existencia de emociones básicas (Ovejero, 2000), el papel de la activación es matizada, ya que lo que establece la emoción experimentada por el individuo es su relación de la activación fisiológica con el estado de los restantes elementos, internos y del contexto (Averril, 1996).

Álvarez-Gayou (2012) añadirá: durante los episodios de celos, la persona celosa experimenta un miedo intenso a perder a su pareja, un temor a quedarse solo, sentimientos de vergüenza y de humillación y una pérdida del sentimiento de exclusividad sexual con conatos intensos, en muchas ocasiones, de cólera e ira incontroladas (Echeburúa y Fernández-Montalvo, 2001),. El alivio del malestar provocado por los celos se consigue momentáneamente con conductas comprobatorias de las conductas de sus parejas, aumentando el control conductual sobre las mismas y llegando, en casos extremos, a provocar la muerte de sus parejas antes que admitir su pérdida. Por experiencia profesional y laboral considero que la convivencia, particularmente la matrimonial, concede cierta impunidad, casi justificación social para llevar a cabo la destrucción, sin que pueda afirmarse que estos seres sean cínicos o malignos, pues no dejan de dar pruebas de que están profundamente enamorados de la pareja-víctima.

 Álvarez-Gayou (2012) hace alusión a que los celos son un mecanismo clave que probablemente hemos heredado de nuestros antepasados, que se encuentran de una manera u otra en todas las culturas. Los datos de las múltiples investigaciones no apoyan la tesis de que los celos sean un mecanismo rígido en cuanto el conjunto de estímulos que lo activan y a las conductas que se ponen en funcionamiento. Los celos son muy sensibles al contexto cultural y social. Los cambios socioculturales también se reflejan en el desempeño de los roles de género por parte de los hombres y, especialmente, por las mujeres. Ante tales transformaciones, las actitudes e ideología sexista se han vuelto más sutiles, reflejándose de forma hostil hacia aquellas mujeres que transgreden el patrón más tradicional asociado a su género, sobre todo en lo que tiene que ver con las relaciones interpersonales, familiares y sexuales. En este sentido, el que exista esta variabilidad de respuestas inter e intrasexo es lo que hace que autores como Harris (2003 a), DeSteno y cols, (2002) y Sabini y Green (2004) no acepten la hipótesis de la existencia de un módulo innato específico dimórfico en hombres y mujeres, que sería el responsable de que responderían diferencialmente ante los diversos tipos de infidelidades. Harris (2003 a), sin renunciar a la importancia de la influencia de la evolución en el comportamiento del ser humano, defiende que la evolución podría haber moldeado mecanismos intermedios y no sexualmente dimórficos para resolver el problema adaptativo que supone una amenaza al vínculo afectivo en las relaciones de pareja, por su parte Álvarez-Gayou (2012) hace algunas disertaciones basadas en las investigaciones realizadas por IMESEX cuyos resultados apuntan que la infidelidad sexual es la mas temida, sin que existan diferencias significativas entre hombres y mujeres en sus apreciaciones, lo cual corrobora los hallazgos de otros investigadores citados.

Del crimen pasional a la violencia de género

La deshumanización de las víctimas,

corresponde primeramente a la deshumanización

de los verdugos.

Octavio Paz (la llama doble)

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Las consecuencias de los celos van desde el recelo, la inseguridad y la reducción de la autoestima del celoso, y la mas o menos sensación agobiante de falta de libertad de su pareja, hasta discusiones y peleas que pueden llegar a los malos tratos, suicidios, violaciones y asesinatos.

Rojas Marcos (1995) escribe: “Hay un tipo de crímenes que los humanos se resisten a detestar y todavía perdonan. El crimen pasional siempre despierta fascinación y piedad hacia el agresor y, a menudo, matar en nombre del amor se considera un acto mas digno de admiración que de condena”.

El crimen pasional es una acción de violencia en la que usualmente existe una víctima fatal agredida por su compañero o compañera sentimental. Y ésta es una clase de crimen que se comete bajo los efectos de una gran tensión emocional, que enturbia la conciencia, y que tiene como causa fundamental los celos patológicos o, en muchas ocasiones, sentimientos de rabia que genera el ser burlado y sentirse engañado por su compañero o compañera sentimental Echeburúa (1998). Es triste señalarlo pero como Dossie Easton menciona que vivimos en una cultura en la que es aceptable divorciarse o incluso matar a una pareja que es sexualmente curiosa y que ha cometido el crimen inconcebible de despertar nuestros celos.

 La connotación pasional es una entidad independiente del pensamiento, con fuerza y voluntad propia, que actúa desprendido de la red de interacciones humanas; por tal motivo, cuando la pasión genera un acto criminal, éste no parece un desenlace sino un acto repentino e imprevisible, expone Jimeno M. (2002).

En el denominado crimen pasional los móviles que conducían al asesino a cometer este delito eran considerados más específicos, ya que el supuesto amor hacia otra persona podía llegar a desatar en el agresor fantasías e impulsos primitivos que desembocaban en la violencia. Esta visión poco adecuada a la realidad actual de la violencia contra la mujer ha motivado que los medios de comunicación hayan incurrido en la minimización de las agresiones a la mujer, incidiendo en la pasión amorosa como causa de las lesiones o del asesinato. Además, se da la invisibilización del agresor, y la culpabilización de la víctima, pues con frecuencia el tratamiento amarillista del tema termina por prejuiciar la conducta que generó estos celos, todo ello reforzado por refranes y dichos populares abiertamente machistas.

La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión […]. Ya no es un delito invisible, sino que produce un rechazo colectivo y una evidente alarma social.

Ante este panorama, la pregunta obligada es ¿qué hacer con la curiosidad sexual y el deseo de novedad si alguien se encuentra en pareja?, ¿es posible compatibilizar ambas?

Voluntad y consciencia:

¿Quién diseña el plan de la orquesta neuroquímica?

Cada organismo humano es una colección de experiencias subjetivas,

sentimientos y sensaciones (qualia);

este conjunto de experiencias,

aunque comunicables hasta cierto punto por el lenguaje y por otros medios,

constituye un dominio virtualmente inaccesible para las mentes ajenas.

Edelman citado por Octavio Paz (la llama doble).

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Para Álvarez-Gayou (2012) y otros autores consultados la controversia entre fidelidad y deseo de novedad, que como norma impuesta en la relación de pareja implica que el hecho de sentir amor hacia una persona, obliga a no tener jamás relaciones sexuales (incluye cualquier forma de actividad erótica) con otras personas distintas a la propia pareja. Algo que puede considerarse como no natural, sino como una excepción filogénetica y culturalmente hablando,  no sucede así en el resto de las especies animales, ni en todas las culturas humanas actuales, ni a lo largo de la historia.

Firestone (2006)  ha sugerido que existen varias “soluciones” a este conflicto:

  1. Represión de los deseos de variedad sexual.
  2. Acceso a la prostitución.
  3. Ruptura de la relación.
  4. Infidelidad oculta.
  5. Variedad sexual por sustitución vicaria (a través de expresiones graficas de la sexualidad, por ejemplo).
  6. Infidelidad abierta (por consentimiento mutuo)

Las primeras cinco son tan comunes, como generadoras de problemas, al tiempo que no totalmente satisfactorias.

La ultima aparece como una solución que implica ir contraculturalmente: El poliamor.

Dossie Easton  y Janeth W. Hardy (2009) autoras de uno de los libros mas influyentes en el tema del poliamor, expresan que la mayoría de la gente les da mas poder a los celos de lo que realmente merecen, pues nos han dicho que son parte de la territorialidad sexual natural y pensar que es así los convierte en algo absolutamente incontrolable, como ellas proponen tras muchos años de gestionar sus propios celos,  esta idea es falsa. Estas autoras coinciden con Álvarez-Gayou (2012) en que la monogamia no es un remedio para los celos, coinciden ambos textos también en que los celos son una emoción en la que todo el mundo debería ocuparse, independientemente de su preferencia sexual o la estabilidad de su relación.

Álvarez-Gayou (2012) en tono mas conciliador, analiza la cuestión de los celos desde la posibilidad de ir paso a paso en su comprensión, generando incluso una serie de pautas recomendables:

  1. Aprender a sentir celos.
  2. Ubicar de donde provienen los celos.
  3. Aprender a detener nuestros celos.
  4. Es buena idea identificar pensamientos y afirmaciones positivas.
  5. Es esencial expresar los celos en vez de actuarlos.
  6. Es importante pedir lo que necesitamos.
  7. Es recomendable tener objetivos realistas.
  8. Es muy valioso saber cuando pedir ayuda.

Desde mi perspectiva, es justo este tratamiento al tema, lo que hace el material mas al alcance de los futuros pacientes, pensando en las generalidades en cuanto al manejo de los celos y la legitimación social de los celos de donde la mayoría provenimos.

Las autoras de ética promiscua, son bastante mas radicales en el tema cuando señalan que la única definición posible de los celos es la experiencia de proyectar sentimientos incómodos propios en nuestra pareja. Easton y Hardy (2009) añaden además que: “si crees que los celos son parte natural del amor, es fácil usar los celos como justificación para perder los estribos, y dejar de ser un ser humano razonable, responsable y ético, dejando que el cerebro se desconecte con la excusa de que estas actuando por instinto”. Ambos argumentos, validos sin duda, resultan mas confrontantes por lo menos que el tratamiento que propone Álvarez-Gayou (2012) al tema.

Finalmente y a modo de conclusión, me encuentro ante un reto: ¿se pueden desaprender los celos?, ¿es viable (contario a utópico) sentir compersión cuando nuestra pareja comparte con nosotros, con mucho entusiasmo, que esta teniendo una aventura sexual con otra persona?, ¿cómo se hace para llegar a esto?.

Aclaro que sin llegar aun a este punto, comparto lo que estas autoras proponen para llegar ahí:

  1. Date permiso para aprender.
  2. Date permiso de ser principiante, comete errores, no tienes elección.
  3. No hay una manera elegante de desaprender los celos.
  4. El reto es aprender a crear en ti, unos sentimientos solidos que no dependan de la exclusividad sexual o de la propiedad de tu pareja.
  5. Cuando tu pareja ha tenido una grata experiencia sexual, no has perdido nada, puedes ganar mucho, si ambos emplean esta euforia para mejorar su vida intima.
  6. Gran parte de nuestras dificultades que tenemos con los celos, vienen de tratar de evitar una emoción que nos da miedo o nos causa dolor.
  7. Cuando te niegas a admitir tus celos, te niegas la oportunidad se sentir autocompasión, de darte apoyo y consuelo.

Y un ultimo manifiesto al que me adhiero totalmente, tomado del texto “Individualismo Anarquista y camaradería amorosa” de Emile Armand:

Aunque debiéramos pasar por los sufrimientos más atroces, ser crucificados sentimentalmente, no queremos dictaduras en materia amorosa como no las queremos en materia política, económica, moral, intelectual; y no aceptamos en el dominio del amor la potestad del hombre sobre la mujer, como tampoco la de la mujer sobre el hombre.

BIBLIOGRAFIA:

  1. Álvarez-Gayou, Juan Luis,Millán Álvarez P. (2012): te celo por que te quiero: como los celos nacen del amor pero lo matan, 1ª edición) MéxicoGrijalbo Mondadori editorial
  2. Canto Ortiz Jesús M., Burgos Gálvez M.C. (S/A): DIFERENCIAS ENTRE SEXOS EN LOS CELOS ROMANTICOS: UNA CONFRONTACION TEORICA Facultad de Psicología de la Universidad de Málaga (España) disponible en: http://grupo.us.es/grehcco/ambitos17/11Rodriguez.pdf
  3. Delgadillo Guzmán Leonor Guadalupe, Gurrola Peña Gloria Margarita (compiladoras) (2000): Entre la violencia y el amor (reflexiones desde la psicología), Universidad Autónoma del Estado de México, México.
  4. Echeburúa E, Corral P, Sarasua B, Zubizarreta I. Mujeres víctimas de maltrato. En: Echeburúa E, de Corral P, editores. Manual de violencia familiar. Madrid: Siglo XXI; 1998.
  5. Echeburúa E, Corral P, Sarasua B, Zubizarreta I. Mujeres víctimas de maltrato. En: Echeburúa E, de Corral P, editores. Manual de violencia familiar. Madrid: Siglo XXI; 1998.
  6. Firestone Robert W, Firestone Lisa A., Catlett J. (2006): Sexo y amor en relaciones de pareja, México, Manual Moderno.
  7. García-Leiva Ariel, P., Gómez-Jacinto, L. y Canto, J. M. (2001). Reacción de celos ante una infidelidad: diferencias entre hombres y mujeres y características del rival. Psicothema, 13 (4), 611-616.
  8. Gómez-Jacinto, L., Canto, J. M. y García Leiva, P. (2001). Variables moduladoras de las diferencias de sexo en los celos. Revista de Psicología Social, 16 (3), 293-313.
  9. Hupka, R. B. (1984). Jealousy: Compound emotion or label for a particular situation? Motivation and Emotion, 8, 141-155
  10. Jimeno M. Crimen pasional: con el corazón en tinieblas. Brasilia: Universidad de Brasilia; 2002.
  11. Lazarus, R. S. y Folkman, S. (1984). Stress, appraisal and coping. New York: New Science Company Psicologia &m foco, Aracaju, Faculdade Pio Décimo, v. 2, n. 1, jan./jun. 2009
  12. Rodríguez Cárcela Rosa (2008): del crimen pasional a la violencia de género: evolución y su tratamiento periodístico (Universidad de Sevilla), ÁMBITOS. Nº 17 – (pp 171-188)
  13. Rojas Marcos, Luis (1995): las semillas de la violencia, Madrid, Espasa-Calpe.
Bienestar Psicológico

Sesgos cognitivos y la ética del prejuicio:

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Uno de los supuestos básicos que mantienen los enfoques cognitivo-experimentales dentro de la psicopatología de los trastornos emocionales, es que existen diferencias en cómo se procesa la información emocional, en función de si existe o no patología. Sin embargo, una de las cuestiones más importantes que todavía está por resolver es saber si estos sesgos cognitivos constituyen un factor de vulnerabilidad para padecer estos trastornos o si, por el contrario, forman parte de las características clínicas del trastorno. El modelo cognitivo de Beck (1967,1976,1987), articulado en torno al concepto de “esquema”, ha sido el punto de partida en la mayoría de estos estudios. También teorías como la de Bower (1981) intentan dar cuenta de este sesgo. Ambas predicen que, en todos los niveles del procesamiento (percepción, atención y recuerdo), se manifiestan estos sesgos congruentes con el estado de ánimo, y que estos sesgos están presente en todos los trastornos emocionales.

Sesgo o prejuicio cognitivo o predisposición cognitiva son términos usados para describir alteraciones en la mente humana que son difíciles de eliminar y que llevan a una distorsión de la percepción, una distorsión cognitiva, a un juicio impreciso o a una interpretación ilógica.

La diferencia entre sesgo y prejuicio social estriba en que el segundo es una opinión o idea acerca de un miembro de un grupo sin realmente conocer al individuo, y es así que, asociando características físicas y comportamientos negativos se toman decisiones a partir de falacias.

La forma mas común del sesgo cognitivo esta en extender las experiencias negativas a un caso general, por ejemplo cuando se da la persecución de un prejuicioso, y la tendencia a creer en la maldad absoluta de un grupo o  familia (perseguidora)  y en la justicia del propio, como únicas posibilidades para explicar la realidad.

Los sesgos atributivos, como se llama a este tipo de prejuicios, afectan al modo en que se atribuyen acciones. Es decir, sirven como argumento para atribuir determinar responsabilidades u omisiones en las acciones (aún sin hechos probatorios).

El prejuicio puede aparecer independientemente de la inteligencia del individuo, su nivel cultural y su capacidad para razonar. Y las falacias resultantes pueden ser desastrosas pues animadas por el espíritu destructor las masas no se detienen ante la fácil obtención de beneficios resultante de la opresión de las minorías o del odio colectivo como forma de unión comunitaria dominante.

Quienes dirigen sus decisiones (y sus vidas) atendiendo a estos sesgos no acceden a razonar críticamente, a igualarse a otros en un experimento mental o a comprobar científicamente sus observaciones. Para ellos es mas sencillo atender a sus prejuicios internos que les dicen: “estas en lo correcto”, para ellos la verdad es de quien “la siente”, no de quien razonadamente la argumenta. Históricamente, en occidente se han analizado al menos dos estructuras socioeconómicas que se implantaron gracias este fenómeno social: el antisemitismo y el racismo colonial.

¿CUÁLES SON LOS SESGOS COGNITIVOS MAS COMUNES?

Aquí algunos de los mas importantes.

  1. Efecto de sobreatribuciónsesgo de correspondencia o error fundamental de atribución: Es la tendencia a sobre-dimensionar los motivos personales internos para explicar un comportamiento observado en otras personas, dando poco peso por el contrario a motivos externos como el rol o la situación, para este mismo comportamiento. Cuando las personas piensan en sí mismas atribuyen su éxito a una cualidad personal (inteligencia, bondad, fuerza, carácter) y sus fracasos a circunstancias externas (mala suerte, desventaja, manías). Por otro lado, cuando la gente piensa en otros, atribuyen los aciertos de los demás a circunstancias externas (tuvo suerte, tuvo ventaja) y los fallos a debilidades o características internas (tiene mucho carácter, el no es suficientemente fuerte, inteligente).
  2. Efecto Forer (o efecto Barnum, en honor al circense P. T. Barnum): es la tendencia a asentir y confirmar la fidelidad de las descripciones que de su personalidad se hagan cuando éstas están hechas a medida y específicamente para ellas. Cuando en realidad, estas descripciones de la personalidad son vagas y suficientemente generales como para ser aplicadas a un amplio espectro de la sociedad. Por ejemplo: Horóscopos, cartas astrales y/o quiromancia.
  3. Desviación o sesgo egocéntrico: Ocurre cuando las personas se dan más responsabilidad a ellas mismas, por los resultados de una acción conjunta, que un observador externo. Este efecto puede darse tanto para los beneficios como para los errores de una acción.
  4. Efecto de falso consenso: Es la tendencia a sobrestimar el grado en el cual los demás coinciden o están de acuerdo con ellos. Las personas cambian rápidamente sus propias opiniones, creencias y predilecciones para parecer más acordes o en sintonía con el público general.
  5. Efecto halo: Es la capacidad de un individuo para modificar la percepción o evaluación que los demás tienen de las demás cualidades personales a través de una cualidad específica. En breve, una persona que es buena en X es normalmente considerada, con prejuicio, a ser también buena en Y incluso si los dos tópicos no están relacionados, esto es el denominado efecto halo. Muchas marcas comerciales usan el poder de la marca o su efecto halo para vender otros productos.
  6. Ilusión de transparencia: Es la tendencia para algunas personas a sobrestimar el grado en el que su estado mental personal es conocido por otros.
  7. Prejuicio de pertenencia al grupo o prejuicio de socio: Es la tendencia de las personas a tratar de manera preferente a quienes perciben como miembros de su propio grupo.
  8. Fenómeno del mundo justo: Es la tendencia prejuiciosa de algunas personas a percibir que el mundo es justo y por consiguiente las personas reciben lo que se merecen. Esta tendencia también se da en la ilusión de pensar que las personas recibirán con el tiempo lo que se merecen. Estudios muestran que aquellos que creen en un mundo justo tienen más probabilidad a creer que las víctimas violadas han debido comportarse de manera seductora, las mujeres maltratadas tuvieron que merecer los golpes, que las personas enfermas se han causado su enfermedad con sus actos o que los pobres se han buscado su pobreza, todo porque el mundo es justo y pone a cada uno en su sitio.
  9. Efecto del lago Wobegon o efecto mejor que la media: Es la tendencia humana a describirse de manera halagadora o aduladora, comunicar bondades de sí mismo y pensar que se encuentra por encima de la media en inteligencia, fuerza u otras cualidades.
  10. Prejuicio de etiquetación o prejuicio de clases: Es un tipo de prejuicio cultural que se produce cuando una etiqueta o seña de diferenciación está disponible o es visible para describir algo que introduce una diferencia en nuestra habilidad física, cultural o personal que algunos incluso pueden aprovechar y que no tiene por qué existir. Ej.: «Mi amigo tiene piel negra. Entonces debe tener pelo rizado» o «llevas una camiseta del grupo de rock metálico Metallica, entonces debes ser un metalero».
  11. Prejuicio de homogeneidad de los demás: Los individuos ven a los miembros de su grupo como más variados, diferentes y ricos en contrastes que los pertenecientes a otros grupos, los cuales son considerados homogéneos e iguales entre sí.
  12. Sesgo de proyección: Es la tendencia inconsciente a asumir que los demás comparten el mismo o pensamientos, creencias, valores o posturas parecidas a las nuestras.
  13. Sesgo de autoservicio: Es la tendencia de algunas personas a errar en su observación e ignorar pruebas o hechos en contra de la postura que defienden. También reclaman mayor responsabilidad en los aciertos y éxitos que en los errores. Además, en cuanto aparece información ambigua la interpretan de un modo que beneficia sus intereses.

¿CÓMO SE PONEN EN PRÁCTICA LOS SESGOS COGNITIVOS?

Una falacia lógica es un modo o patrón de razonamiento que siempre o casi siempre conduce a un argumento incorrecto. Esto es debido a un defecto en la estructura del argumento que lo conduce a que este sea inválido. Las falacias lógicas suelen aprovecharse de los prejuicios o sesgos cognitivos para parecer lógicas. Cambiándose a veces, el error inconsciente o involuntario por una manipulación deliberada. Por eso, las falacias lógicas son los mecanismos automáticos más comunes para poner en práctica los sesgos cognitivos. Algunas importantes falacias lógicas que emplean los sesgos cognitivos se muestran a continuación.

Post hoc, ergo propter hoc el hecho de que haya una correlación entre que el mago cierre la caja y luego se vean dos partes separadas de un cuerpo no quiere decir que la causa de percibir las dos partes separadas sea por un corte del mago. Existen variables escondidas que el espectador no ve.

La falacia del francotirador es una falacia lógica donde la información que no tiene relación alguna es interpretada, manipulada o maquillada hasta que ésta aparezca tener un sentido. El nombre viene de un tirador que disparó aleatoriamente varios tiros a un granero y después pintó una diana centrada en cada uno de los tiros para autoproclamarse preciso. Tiene que ver con el sesgo cognitivo Ilusión de serie donde las personas tienden a ver patrones donde solo hay números aleatorios.

Un argumentum ad baculum, o argumento desde el bastón o desde el mando o argumento por la fuerza, es un argumento donde la fuerza, coacción o amenaza de fuerza es dada como justificación para una conclusión. Es un caso especial negativo del argumentum ad consequentiam. Este tipo de falacia se da en los casos en los que se duda en intervenir o no, en un conflicto. Esta falacia se produce porque se asume la premisa como verdadera debido a que la consecuencia de esta premisa es muy negativa para ser ignorada o rechazada. Esta consecuencia negativa justifica cualquier intervención para cambiar las consecuencias asumiendo como verdad las premisas originales. Ejemplo: «Irak tiene armas de destrucción masiva. Como esto puede provocar una guerra muy peligrosa debe ser verdad y por tanto es necesaria una intervención.»

La falacia naturalista es una falacia que se comete cada vez que se pretende reducir lo “bueno” a lo que es “natural”. Todas las éticas han incurrido en este tipo de falacia que consiste en justificar la bondad de algo por el mero hecho de considerarlo “natural”. Evidentemente las definiciones de lo que puede ser o dejar de ser “natural” son muy heterogéneas y van desde lo relacionado con la misma naturaleza y/o Dios, hasta criterios hedonistasmetafísicos, nacionalistas o lo que se quiera. Lo considerado natural es un término inexacto y subjetivo por lo que argumentar el estado de apropiado o inapropiado de un comportamiento depende de lo que los demás consideren que es apropiado y no a razonamientos o argumentos que aseguren una consecución o desarrollo de acontecimientos negativos/positivos demostrables.

Falacia del hombre de paja. El error del espantapájaros: se sustituye el objetivo/argumento principal por otro fácil de refutar. En este caso la madre exagera y pone la afirmación del niño en la posición de no querer comer nada, lo cual, no quiso dar a entender. Esta posición a la que lo ha llevado la madre es fácil de defender.

Ejemplo: Pedro: «Pienso que los niños no deberían correr por calles con mucho tráfico». Juan aprovecha y crea una posición clara de ataque: «Yo pienso que sería estúpido encerrar a los niños todo el día sin respirar aire limpio». De esta manera, Juan puede atacar una posición radical y fácil que Pedro nunca quiso dar a entender. La única manera de evitar el hombre de paja es que Pedro lo destruya antes que Juan o poner en evidencia la intención de Juan de crearlo para confundir.

La falacia del recurso al ridículo se parece a la falacia del recurso a las emociones, porque se presentan los argumentos del oponente de modo que estos parezcan ridículos o irrisorios. Con frecuencia esta falacia es una extensión de un intento por crear una falacia de hombre de paja del argumento actual.

Ejemplo: «Si la teoría de la evolución fuera cierta, ¡sería decir que tu abuelo era un gorila!

Una falacia de la empatía es un argumento falaz que subjetiva a la propia valoración de la realidad las verdaderas sensaciones de los demás. Esta falacia asume que si algo es bueno para mi entonces debe ser bueno para los demás sin preguntar. En su versión más fuerte puede derivar en acciones prejuiciosas cuando se cree que dicha bondad debe ser compartida o impuesta. Al mismo tiempo, si algo es malo para uno mismo entonces también lo será para los demás. Esta falacia justifica el colonialismo y es la justificación para las imposiciones de creencias o de culturas. Esta falacia en su versión fuerte asume no solo que la nueva creencia es mejor, sino que es necesaria imponerla puesto que los demás no son capaces de elegirla libremente. En su versión débil la falacia es solo un caso de generalización apresurada, que al final puede llevar fortuitamente a una conclusión acertada.

Ejemplo: Y Jesús dijo: amarás al prójimo como a ti mismo. Desde la perspectiva de la lógica y considerando que la intención de la frase era crear una regla general de conducta que mejorara las relaciones entre las personas (entiéndase incrementar el estado de felicidad de todas las partes), la frase es falaz. Primero porque considera que se realizará una buena percepción subjetiva del propio estado, segundo que dicha percepción subjetiva es positiva para los demás y tercero porque ordena e impone tu propia percepción a los demás sin llegar a comprobar que esa percepción es aplicable a los demás.

Otro ejemplo: “X es un gran país. X es así por la cultura y sabiduría del pueblo X. Deberíamos invadir los demás países para librarlos de la pobreza”.

Un argumentum verbosium, o argumento por verbosidad o palabrería, se produce cuando un argumento es tan complejo, tan extenso y tan pobremente presentado por el ponente que los demás están obligados a creerlo y asumen que es cierto.  Esta falacia tiene como epítome la siguiente frase: “Si no puedes convencerles con tu brillantez, entonces desconciértales con todos los detalles”. Este tipo de falacia es muy común en círculos académicos y en los medios de comunicación.

Ejemplo: “El proyecto fin de carrera de Pedro es mejor y debe tener razón, ha escrito mucho y es que tiene más de 500 páginas, el de Einstein solo tiene 50″. El número de páginas de un documento y complejidad aparente y subjetiva no es un factor relacionado con la calidad y veracidad de un documento. De hecho y es tan solo un dato anecdótico, las grandes obras e ideas científicas se han desarrollado en artículos de no más de 30 páginas. Para realizar una aseveración se debe comprender el contenido en otro caso hay que abstenerse de hacerla.

Un argumentum ad antiquitatem es una falacia lógica típica en la que una tesis es proclamada como correcta basándose en que ésta ha sido tradicionalmente considerada correcta durante mucho tiempo. En definitiva, «esto es correcto porque siempre se ha hecho de esta manera». Este argumento hace dos suposiciones: 1) que la antigua manera de pensar fue probada como correcta cuando se introdujo (lo cual puede ser falso, ya que la tradición puede estar basada en fundamentos incorrectos); 2) las razones que probaron este argumento en el pasado son actualmente vigentes para hoy. Si las circunstancias han cambiado esto puede ser falso. Por otro lado, esta falacia también asume que mantener el statu quo es preferible o deseable ante la posibilidad de un cambio, lo cual puede ser también incorrecto.

Ejemplo: «En Navidad siempre hemos traído a casa árboles arrancados del bosque, ¿por qué ahora tendremos que comprar uno de plástico?»

Una persona comete la falacia de pensamiento de grupo si la persona usa su orgullo de miembro o de pertenecer a un grupo como razón para apoyar la política del grupo. Si lo que el grupo piensa es esto, entonces eso es suficientemente bueno para mi y es lo que debería pensar también yo. El patriotismo o en sentimiento nacionalista «ciego» es una versión fuerte de esta falacia. Ejemplo: «Soy de EE. UU., así que todo lo que haga mi país en Irak es bueno, porque EE. UU. es un país libre y avanzado» o «debemos apoyar al gobierno en esta medida porque él siempre hace lo mejor para sus ciudadanos» o «que todo el mundo sepa que lo que hacemos es lo mejor porque pertenecemos a la mejor cadena de restaurantes».

La falacia de eludir la carga de prueba consiste en asumir que algo es verdad o mentira mediante el simple hecho de no aportar razones que fundamenten la conclusión (silencio), en negarse o en pretender que las aporte el oponente. Expresión máxima de esta falacia es la sordera mental de quien se niega a razonar. Como decía fray Luis de León: «Dice y no da razón de lo que dice». Ejemplo: «Sobre la cuestión del divorcio no quiero ni oír hablar. Como te he dicho, creo que el vínculo del matrimonio es indivisible y punto» o «no escuches lo que dice, es todo manipulación informativa»

LA ÉTICA DEL PREJUICIO:

Con frecuencia se le asocian a la predisposición o prejuicio cognitivo, unas connotaciones éticas negativas, puesto que todo prejuicio, éticamente hablando, es injusto por definición, sin embargo la tendencia, o mejor dicho, la manera que tiene la conciencia de procesar la información, no debería ser catalogada éticamente, si se asume que ésta es el legado natural de la evolución. Así, la información prejuiciosa, en ciencia, no es éticamente reprobable, ya que es la manifestación de un modelo de comportamiento o proceso mental beneficioso para el individuo desde el punto de vista de la evolución. Lo que en ciencia es reprensible es el acto de evitar comprobar el prejuicio o solución, desde una postura científica, el situarse en una postura cerrada y fija y aislarse dando por ciertos los datos imaginados.

  • Hoy en día se vive del prejuicio informativo de muchas fuentes porque el trabajo necesario de comprobarlo nos impediría vivir en sociedad. Por tanto, se ha hecho inevitable basarse en suposiciones, prejuicios o probabilidades, que la conciencia decide sesgar de una manera u otra en función de resultados anteriores, sin embargo, si nadie comprobara de manera regular la veracidad de la información, cuando la propia vida o una decisión depende de dicha veracidad, estaríamos hablando de un acto prejuicioso o negligencia. Así el acto de evitar la experimentación o no verificar la información desde una perspectiva informada y protegida, es un acto prejuicioso que en tal caso, sería reprobable. No es un acto negativo el pensar cautelosamente de manera prejuiciosa.
  • Al mismo tiempo, independientemente del cariz ético que adopta en la sociedad debido a la existencia de grupos sociales específicos, no solo el prejuicio sino los actos prejuiciosos han sido inevitables, ya que siempre ha sido necesario convencer a los aliados para dar incluso su vida por una causa que no es comprobable o que no sería viable comprobar dado el tiempo y número de personas que se necesitan. Los medios de información son los que ponen pruebas indirectas, y por tanto falsificables, que informan al grueso de la población.

Bajo esas premisas, la supervivencia, en un sentido evolutivo, pasa por adelantarse y asegurarse independientemente o sin tener en cuenta la veracidad de la información. Este conflicto entre la ética y lo que razonadamente debería hacerse y entre el egoísmo psicológico y lo que es más fácil y seguro para la propia supervivencia, es lo que, en función de los recursos, se da todos los días.

Eliminar los actos prejuiciosos y evitar la negligencia mediante la comprobación implica evitar en cierta medida el respeto o autocensura de las creencias establecidas, si esto quiere decir dejar de criticarlas. De hecho, la fortaleza de una creencia es mayor cuanto mejor ha solucionado el problema.

Nuria Cortada de Kohan LOS SESGOS COGNITIVOS EN LA TOMA DE DECISIONES International Journal of Psychological Research, vol. 1, núm. 1, 2008, pp. 68-73, Universidad de San Buenaventura Colombia

http://es.wikipedia.org/wiki/Sesgo_cognitivo

http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Sesgos_cognitivos