Psicogerontología, Psicología y conflicto

Prevención del maltrato a las personas mayores.

“El maltrato de las personas mayores es una violación de los derechos humanos y una causa importante de lesiones, enfermedades, pérdida de productividad, aislamiento y desesperación.

“Enfrentarse al maltrato de personas mayores y reducirlo requiere un enfoque multisectorial y multidisciplinario.”

Envejecimiento activo, Un marco político. OMS, 2002

“Todas las sociedades, al igual que la nuestra, están envejeciendo. El problema central de esta situación es que las mismas sociedades van alimentando y aceptando actitudes frente al estado de vejez que convierten a la persona mayor un ser tremendamente vulnerable al maltrato y al abuso, en cualquiera de sus manifestaciones”…

CONCEPTUALIZACIÓN:

Shell (1982) define abuso como cualquier acto en el que por comisión u omisión se ocasiona daño al adulto mayor, incluye el área física, psicológica, económica y social.

En inglés se llama catch-all al término que significa: maltrato físico, explotación financiera, descuidos, autonegligencia, olvido en la administración de alimentos, violación de derechos y abusos psicológicos.

DIMENSIONES DEL MALTRATO:

La forma mas evidente de maltrato es el físico, y no por ello menos importantes aunque con frecuencia invisibilizados están:

El maltrato psicológico o emocional en sus modalidades de rechazo, degradación, aislamiento.

La negligencia activa que se manifiesta en el adulto mayor con desnutrición, falta de aseo personal, negación deliberada de asistencia médica, abandono, privación de la libertad o impedir la movilidad física.

Negligencia pasiva u olvido que sucede cuando no se tiene en cuenta para nada al adulto mayor, se le confina en el ultimo rincón del habitat familiar, se olvida de llamarle a comer, hablarle o relacionarse con él.

La negligencia emocional se manifiesta como la falta de respuesta persistente por parte del cuidador a las señales, expresiones emocionales y conductas de búsqueda y proximidad en la relación por parte de la persona mayor. El cuidador se muestra desapegado y falt de implicación e interactúa con el anciano solo cuando es absolutamente imprescindible, sin dar muestras de alegría o satisfacción alguna.

Violencia económica, en la que además de vivir a expensas del adulto mayor, se encuentra obligarle a realizar tareas extenuantes, a practicar la mendicidad o utilizarle para realizar actividades ilegales.

La violación de derechos fundamentales contemplados en las constituciones de cada país, la prohibición de visitas de amigos, impedirle acudir a actos religiosos, violar su correo personal, coaccionarle para emitir su voto en sentido contrario a su ideología, etc…

Violencia medicamentosa que se da con la administración de medicación inadecuada a través de la ingesta de neurolépticos con la intención de que el adulto mayor este siempre tranquilo.

Abuso sexual en distintos grados como son el acoso sexual, los tocamientos, el exhibicionismo y/o la violación.

Aunado a ello, muchas situaciones de maltrato suelen prolongarse si derivan de rencores acumulados durante mucho tiempo. Se ha observado también que muchos ancianos prefieren permanecer en silencio y desarrollan conductas de indefensión aprendida.

CAUSAS DEL MALTRATO HACIA EL ADULTO MAYOR:

Las razones por las que se presenta el maltrato hacia el adulto mayor han sido investigadas desde múltiples perspectivas, usando modelos que ofrecen explicaciones psiquiátricas (estructura patológica del agresor), basadas en los rasgos de personalidad del cuidador, la transmisión intergeneracional del abuso (los cuidadores tratan a los adultos mayores de la misma forma en que fueron tratados por ellos o de acuerdo a lo que vieron en su propia familia respecto de otros adultos mayores), cognición social (expectativas irreales de los cuidadores sobre el adulto mayor, pensar que el maltrato es algo apropiado para generar disciplina, etc…), la calidad de interacción familiar previa, el consumo de sustancias, los altos niveles de estrés en los cuidadores, la desventaja social de la familia y el aislamiento social, los resultados de estas investigaciones explican una parte de la realidad compleja que genera altos niveles de vulnerabilidad en el adulto mayor.

FACTORES DE RIESGO:

Entre los principales factores de riesgo encontrados están: la situación económica precaria, dependencia psicofísica en la víctima, la violencia familiar, pautas de comportamiento cultural, conflictos previos, hacinamiento, inexperiencia del cuidador, estrés, dependencia económica, violencia verbal crónica.

La violencia institucionalizada es un capítulo aparte, autores consultados concuerdan en que el solo hecho de separar al adulto mayor de la familia es ya un acto de violencia y el internamiento por razones de abandono es una condición que difícilmente se supera en soledad. En tanto, la institucionalización se considera en si misma un factor de riesgo, mientras mas grande e impersonal sea la institución y mientras cuente con menos recursos, supervisión y participación de la sociedad.

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PREVENCIÓN DEL MALTRATO:

Juan Muñoz Tortosa (2004) propone diferentes niveles de prevención organizados de acuerdo a la dirección que tienen, distinguiendo así:

PREVENCIÓN INESPECÍFICA: Qué utiliza todas las estrategias de intervención para fortalecer las redes sociales de apoyo, la integración social y la mejor en la calidad de vida, en un complejo proceso entre individuo y colectividad,  para ello destaca:

  1. Animación sociocultural.
  2. Campañas de información y sensibilización.
  3. Actuaciones dirigidas a la mejor ocupación del ocio y tiempo libre.
  4. Actuaciones integrales que favorezcan la coordinación de todos los sistemas de protección social.
  5. Acciones encaminadas a potenciar las relaciones intergeneracionales.

PREVENCIÓN COMUNITARIA ESPECIALIZADA: Integrada por un equipo interdisciplinar compuesto por profesionales de distintas áreas (médico, psicólogo, trabajador social, enfermeros, abogados y voluntarios) realizando intervenciones de manera consensuada, después del análisis global de las situaciones de maltrato (persona mayor, cuidador, familia, entorno, estilo de vida, etc…) en absoluta discreción y anonimato, para satisfacer las necesidades globales de la persona mayor, su entorno y las necesidades que los acompañan.

Los objetivos primordiales de la prevención comunitaria especializada son:

  1. Evitar la aparición de nuevas situaciones de abuso: La intervención esta dirigida a promover el reconocimiento social del adulto mayor creando un clima general de respeto a sus derechos, construyendo actitudes favorables hacia el envejecimiento, reduciendo los efectos negativos de los estereotipos e incluyendo en los contenidos educativos formales temas donde se hable de los cambios que suceden con la edad, las necesidades especiales de los adultos mayores, y este contexto, la realización de actividades que favorezcan la empatía hacia las personas mayores.
  2. Detección precoz de víctimas potenciales: Se dirige hacia víctimas y agresores que se encuentran en procesos definidos de exclusión y necesitan apoyos para la convivencia, escuchar a los cuidadores, diseñar talleres específicos para ellos, integrar a la familia en las actividades de apoyo al adulto mayor, crear la cultura de la denuncia para los casos de maltrato, actividades dirigidas a las personas mayores donde se les informe sobre síntomas de abuso y las alternativas que tienen a la mano para evitarlo.
  3. Trabajo específico con víctimas de abuso: Propone para ello la creación de unidades especializadas de atención del maltrato hacia los mayores, con personal capacitado para atender sus necesidades y evaluar las áreas de atención, favoreciendo el tratamiento específico del conflicto que desencadena el maltrato y las alternativas que impidan nuevas situaciones.
  4. Intervenciones con el agresor: Los agresores de personas mayores suelen presentar caracteristicas muy especificas en la relación con la familia y el contexto en el que se desenvuelven. Altos niveles de frustración social, autoestima baja, estados de ansiedad, comportamientos agresivos, etc… La intervención terapéutica consiste en encaminar al agresor a reconocer sus impulsos y sentimientos cuando cuida a la persona mayor. Reconocer esas emociones le puede llevar a reconocer su situación. Al tiempo se propone entrenar al cuidador para hacer frente a las situaciones de conflicto, la forma de dar órdenes y expresar afecto y la potenciación de conductas no violentas.
  5. Formación de grupos de apoyo: Orientados a compartir experiencias de cuidadores,  familias y  asociaciones especializadas en la atención del adulto mayor.

Este modelo considera además el derecho de las personas mayores a la autodeterminación, basándose en los siguientes principios fundamentales:

  • Todos los adultos tienen derecho a disfrutar de su propia autonomía.
  • Las personas de edad tienen derecho a ser protegidas y a recibir ayuda, los malos tratos perpetrados contra ellas no tienen justificación alguna.
  • Los adultos tienen derecho a decidir libremente,  recibir apoyo y asesoría para tomar decisiones que se adecuen a su situación.
  • Las personas mayores tienen derecho a estar informadas sobre todos los procedimientos, protocolos y mecanismos que les dan derecho a disfrutar de una vida libre de violencia.

Mas información en:

Muñoz T. Juan (2004) : Personas mayores y malos tratos. España: Ediciones Pirámide.

Psicogerontología, Sexualidad

La construcción social del amor y el sexo entre los añosos

Una forma de discriminación histórica.

El atardecer de una vida también debe tener un significado propio y no ser meramente un triste apéndice del amanecer.CARL G. JUNG.
El atardecer de una vida también debe tener un significado propio y no ser meramente un triste apéndice del amanecer.
CARL G. JUNG.

Desde que fue inventado el amor romántico, como construcción social, el derecho a enamorarse se atribuye solo a cuerpos jóvenes y esbeltos, son los jóvenes, en general,  a quienes se dispensa por “dejarse llevar por el amor”,  fantasear con su llegada e incluso  aspirar a su correspondencia. Al mismo tiempo, es apenas en la segunda mitad del siglo XX, cuando el interés científico ha ido estudiando seriamente  el amor y el sexo entre los añosos, y a la vez, los propios viejos han comenzado a experimentar su momento existencial con una visión activa y positiva, en la que cabe toda forma de relación con sus semejantes.

Hasta hace relativamente poco tiempo, los argumentos de la ciencia predominante, desaconsejaban las relaciones sexuales a los añosos, señalando la probabilidad de morir durante el coito. Sin embargo, un estudio riguroso de Skinner sobre 6.475 casos de muertes atribudias supuestamente al coito encontró que solo 41 casos, es decir, menos del uno por ciento, estaban relacionados de manera clara con el coito. No menos significativo fue el que 39 de esos 41 casos eran relaciones extramatrimoniales, lo que revela cómo no era el acto en sí, sino la excitabilidad debida a la clandestinidad, a lo “pecaminoso” de la situación lo que fue nocivo (Skinner, 1983). Hoy sabemos que el sedentarismo se relaciona mas con la muerte prematura, mientras que el moderado ejercicio y la actividad sexual ayudan a prolongar la vida. Se sabe también que lo definitivamente  grave, e incluso mortal es la discriminación basada en prejuicios que emanan de sociedades opresivas.

Otro producto social es la presencia de apatía sexual como consecuencia de abandono emocional, el temor a la muerte y pensamientos catastrofistas que derivan de la representación sombría, irremediablemente triste y desesperanzadora de la vejez, junto a los intentos fallidos de recuperar años perdidos (Whitaker, 1965)

En el  calendario vital imaginario del viejo no hay tiempo para el erotismo. El amor en la vejez representa peligro,   manifiesta oposición de los hijos, familiares y vecinos, en suma, las construcciones sociales ven antinatural e inadecuado el amor entre los añosos.

En un sistema equitativo, el amor en la vejez no es sólo posible, se identifica además relacionado con la calidad de vida.

Cierto es, que existen muchos factores que afectan las relaciones sexuales con la edad avanzada entre ellos están:

  1. Falta de estimulo sexual provocado por una vida sexual monótona y poco variada.
  2. Creencias negativas respecto de si mismo(a)
  3. Agotamiento físico y/o psíquico que disminuye el interés por el contacto y crea temores hacia el cansancio extra.
  4. Trabajo, jubilación y aspectos económicos .
  5. Cambios en los roles sociales y las preocupaciones derivadas de este.
  6. Viudez: el proceso desencadenado por la pérdida del cónyuge hace evidente y  agrega en ocasiones un periodo prolongado de inactividad sexual.
  7. Enfermedades físicas y mentales: Cualquier enfermedad degenerativa, por diferentes mecanismos, pueden afectar toda la actividad sexual. La Diabetes Mellitus es un ejemplo típico por mecanismos vasculares y neurogénicos pueden producir pérdida de la erección presencia de eyaculación retrógrada por falta de cierre del esfínter vesical durante el orgasmo. Cualquier forma de deterioro cognitivo se relaciona también con cambios significativos en la actividad sexual.
  8. Medicamentos: Antidepresivos tricíclicos, fenotiacinas, agentes bloqueadores colinérgicos, benzodicepinas, narcóticos, inhibidores de la imao,  pueden incrementar las posibilidades de disfunción sexual.
  9. Alcoholismo: Los cambios hormonales y metabólicos que afectan a todo el organismo, y en especial al SNC y periféricos, disminución de la testosterona y ACTH, temblor extrapiramidal, neuritis alcohólica provocan trastorno de la erección en el hombre y deprimen la libido en cualquier edad.
  10. Creencias religiosas: Consideran el sexo como algo pecaminoso con exclusión de su valor reproductivo, que debe ser limitado dentro de estrictas reglas.
  11. Temor al desempeño: El miedo a fallar a no tener erección a no hacer “un buen papel”. En la mujer por temor a que su cuerpo su desempeño no sean del agrado de su compañero.

Es claro que estas “dificultades” para llevar una vida sexual sana no son exclusivas de los añosos, y que muchos jóvenes-maduros presentan alguna de ellas. No es la edad, se trata de salud física y emocional lo que permite una sexualidad plena.

En general, podemos afirmar que un hombre una mujer sanos físicamente y psíquicamente entre 50 y 70 años incluso en edades avanzadas pueden mantener un determinado nivel de actividad sexual.

Otra fuente de puritanismo sexual respecto a los ancianos es la de los estereotipos en una sociedad que tiene una fijación juvenil. Dado el estereotipo de la publicidad de cine y televisión de que la sexualidad sólo existe para y en la gente bella con carne firme y cuerpo ágil, la noción de que las personas mayores gocen de ella, con sus arrugas y blanduras, parece ridículo y después repugnante (Lobsenz, 1975). Aunque no todo esta perdido, hoy  en Hollywood, los cincuenta años es la edad de los galanes, y a pesar de las diferencias de género todavía imperantes. El ser maduro(a) no le convierte en “invisible para el amor”. Parece que seguimos aún muy lejos de alcanzar la pretendida utopía de Yeats, aquella tierra “en la que incluso los viejos son bellos” (Yeats,1996). La propaganda sigue creando la necesidad de que los viejos, no lo parezcan tanto, e implementa tintes, cremas, maquillajes, fajas, cosmética en pleno auge.

Ventajas tenemos, pues ahora la muerte sexual de los mayores, es cuestionada. La sexualidad no se menosprecia como en otras épocas, no predomina la relación del sexo con la reproducción (por lo menos en la expectativa), en otros momentos de la historia no se ponía mucha atención a la sexualidad de los viejos, pues muy pocos llegaban a los 50,  y sus condiciones de salud eran deplorables, en otros momentos de la historia era virtualmente imposible que las mujeres viudas contrajeran nuevas nupcias y las parejas de añosos debían mantener ayuno sexual para evitarse el pecado.