Actos poéticos, Literatura, Psicoterapia

“Pasado, presente y futuro”

 

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Un hombre decidió pasar algunas semanas en un monasterio de Nepal. Cierta tarde entró en uno de los numerosos templos de la región y encontró a un monje sentado en el altar, sonriendo.

Le preguntó por qué sonreía.

“Porque entiendo el significado de los plátanos”, fue su respuesta.

Dicho esto, abrió la bolsa que llevaba, extrayendo de ella un plátano podrido.

“Esta es la vida que pasó y no fue aprovechada en el momento adecuado; ahora es demasiado tarde.”

Seguidamente, sacó de la bolsa un plátano aún verde, lo mostró y volvió a guardarlo.

“Esta es la vida que aún no sucedió, es necesario esperar el momento adecuado.”

Finalmente tomó un plátano maduro, lo peló y lo compartió con él.

“Esta es la vida en el momento presente. Aliméntate con ella y vívela sin miedos y sin culpas.”

 

Actos poéticos

Soñar la vida

«De la misma forma en que a veces es necesario callarse para escuchar lo que tienen que decir los demás, el pensamiento  mismo debe hacer silencio para poder pensar a otra cosa que a sí mismo.»

«El misterio de la vida no es un problema para resolver, es una realidad por vivirse.»

Alan Watts

Psicoterapia

¿Influyen las creencias limitantes en tu vida?

 

El primer paso para cambiar tus creencias limitantes por creencias potenciantes, es descubrir aquello que te frena y que te impide concretar en la realidad tus proyectos.

Luego, decide lo que quieres creer y elabora una lista con evidencias que apoyen tu nueva verdad o realidad mental.

Decide que pensamientos, consciente y responsablemente, formularás a partir de ahora acerca de ti, que habilidades tienes para ello y reformula tus objetivos.

Te sorprenderá todo lo que eres capaz de lograr.

Actos poéticos, Psicoterapia

Alan Watts, ser TU

 

«Aparece cada vez más que no estamos situados en mundo segmentado. Las groseras divisiones entre espíritu y naturaleza, alma y cuerpo, sujeto y objeto, son considerados cada vez más como odiosas convenciones del lenguaje. Son términos vacíos que no se aplican a un universo donde todo es interdependencia, un universo donde todo se halla en interdependencia, un universo que se presenta como un vasto complejo de relaciones sutilmente equilibradas.

La naturaleza tiene un carácter integralmente relacional, y una interferencia en un punto desencadena imprevisibles reacciones en cadena.»

Alan Watts

Psicoterapia

Everything is…

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Rogers dice que: los humanos necesitamos y buscamos básicamente la satisfacción personal y establecer relaciones muy estrechas con los demás. El intuía que nuestra postura frente al mundo se decidía fundamentalmente en la percepción que tenemos de la realidad y de las demás personas, por eso lo realmente interesante es buscar una buena forma de relacionarnos con el mundo. Algunas personas tratan de relacionarse con el mundo de una forma más “objetiva” considerando tantas fuentes de información como sea posible (por ejemplo, diversos datos sensoriales, las opiniones de otras personas y los resultados de estudios científicos), mientras otras in­tentan evitar el contacto con información posiblemente conflictiva (opiniones de los demás, datos de los periódicos… etc) y se comportan dando más valor a sus impresiones subjetivas.

 

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No existe camino seguro a una «realidad verdadera» conforme a la que se haya de vi­vir, pero Rogers creía que una postura abierta a las diferentes posibilidades nos mantendría más vivos y con más posibilidades de una buena vida. La persona debe estar abierta y sensible a las experiencias internas (sensaciones, sentimientos, pensamientos y otros) así como al ambiente externo (las opiniones de los demás, los hechos agradables y desagradables… etc).

De acuerdo con Rogers, los humanos nos encontramos en un estado de «ser y convertirnos en», siempre estamos en camino de convertirnos en otra cosa diferente de lo que somos con el fin de hacer nuestra vida más plena. Por eso es tan importante vivir en un ambiente que nos permita el crecimiento personal, que no nos estanque ya definitivamente en una horma de ser, de pensar, de sentir… etc. Solamente así es posible la realización como hombres y la felicidad.

Según Rogers, la tendencia a la realización es el único motivo básico humano. Creía que el organismo humano tiende de manera intrínseca a conservarse y a esforzarse por me­jorar; esto es lo que quiso decir con «realización».

El ser humano es básicamente activo y si las condiciones son favorables intentaremos desarrollar nuestras potencialidades al máximo; cuando no se da este desarrollo el individuo entra en una crisis y se convierte en un ser problemático e infeliz. Los aspectos específicos del crecimiento humano varían de persona a persona; no todos harán exactamente las mismas cosas cuando las condiciones sean pro­picias para la realización. Así, un individuo podría elegir involucrarse intensamente en la vida de familia y la educación de los hijos, esforzándose mucho por realzar sus experiencias dentro de ese contexto, en tanto que otro podría estar muy interesada en aumentar su competencia profesional y en entablar relaciones significati­vas no matrimoniales.

Sin embargo hay generalizaciones que son válidas, podemos referirnos a algunas que son muy importantes para el crecimiento y realización personal en todas las personas:

  • La flexibilidad en vez de la rigidez.
  • La apertura en vez de la actitud defensiva.
  • La autonomía (mayor libertad del control externo) en vez de la heteronomía.
  • Un autoconcepto positivo y realista.

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Para lograr esto propone una serie de pautas a aplicar en la vida:

1. Dejar de utilizar máscaras: no aparentar una cosa que no eres. gastamos muchas energías disfrazando nuestra verdadera personalidad. En la clase, por ejemplo, seguro que intentamos parecer mucho más adultos, seguros, violentos, despreocupados… de lo que realmente somos. Uno mismo es quien sabe mejor cómo es, pero el hecho de quitarse la máscara, de salir de la fachada que nos oculta cómo somos realmente nos da miedo, y por eso preferimos ocultarnos.

2. Dejar de sentir los «debería». La conducta de las personas está marcada por muchos elementos. Uno de ellos son las normas, que nos dan nuestros padres, la autoridad social, la presión social, etc. Hay un momento en que estas normas están tan interiorizadas, nos marcan de tal modo, que las seguimos aunque no queramos seguirlas. Es decir, hacemos las cosas porque nos han dicho) que «debes hacerlo» y no porque realmente queramos hacerlo o creamos que es la manera más adecuada de hacerlo. un ejemplo claro de esto podría ser la relación que mantenemos con nuestros padres. Ellos, con sus recomendaciones, sugerencias y órdenes, intentan, con toda la buena voluntad del mundo, ponernos en el buen camino. Y nosotros, en cuanto no seguimos alguno de estos planteamientos, tenemos mala conciencia. Nos avergonzamos de nosotros mismos por no haber atendido a sus prescripciones. El hecho de cambiar esta forma de hacer y de dejar de seguir los «debería» es una fase fundamental del proceso.

3. Dejar de satisfacer expectativas impuestas. La psicología social nos dice que tendemos a hacer aquello que hacen los otros. Nuestra cultura pretende que los individuos sigan unos patrones, unos modelos y cumplan determinadas expectativas. La consecuencia es que las personas viven de acuerdo con valores que los otros han fijado pero que tal vez no sean nada significativos para ellas. Por ejemplo, una expectativa social de un estudiante de preparatoria es que vaya a la universidad, tenga un trabajo de prestigio, forme una familia y gane dinero. Pero tal vez una persona, al acabar la secundaria, prefiera viajar por el mundo, o dedicarse a una actividad de voluntariado o retirarse al campo para dedicarse al cultivo de orgánicos o simplemente pasar un tiempo de tranquilidad porque no sabe qué quiere hacer. Sin embargo, la mayoría de las veces no nos atrevemos y nos vemos vencidos por las exigencias sociales.

4. Dejar de esforzarse por agradar a los demás. Muchas personas se han educado y se han formado intentando siempre agradar a los demás y con el miedo permanente a recibir una critica o una censura por parte de los otros. Esta conducta nos hace esclavos de una idea e impide la autoaceptación y el desarrollo de la propia personalidad; el resultado, individuos incapaces de desarrollarse, que viven a la espera de ver qué quiere el otro para actuar. Las personas que realmente son libres, que se han aceptado a sí mismas, dejan de intentar hacer las cosas en función de los otros, hacen las cosas porque las quieren por sí y para sí.

5. Auto-orientarse. Elegir desde tu propia autonomía tus objetivos y tener en buena parte de ellos las razones de esta elección. Significa ser autónomo, no depender de los demás, de la familia o de la pareja; saber que si te equivocas eres el único responsable y que nadie va a resolver tus problemas. Esta autonomía, a veces, genera miedo porque el individuo se ve “solo ante el peligro”, pero la dependencia es aún peor, nos lleva a sufrir mucho más.

6. Comenzar a ser un proceso. Las personas que se aceptan a sí mismas notan que entran en un proceso constante de cambio y aún disfrutan de ello; no tienen miedo a cambiar de trabajo, de lugar de residencia… el mundo no les queda grande y no tienen miedo a perder cosas si ganan otras. No se esfuerzan por llegar a estados definitivos porque prefieren no estancarse.

7. Aceptar la propia complejidad. La experiencia de este estilo de cambios implica aceptar la propia complejidad. No vernos de manera simple en la que o somos buenos o malos, o trabajadores o perezosos, o simpáticos o aburridos. Las personas que no se aceptan a si mismas tienden a generalizar situaciones: si tienen un desastre amoroso pasan del “no le gusto a mi pareja…” a “no le gusto a nadie”. Aceptarse a sí mismo significa aceptar la complejidad; significa que puedo ser a veces simpático y a veces aburrido, a veces bueno y amable y otras bastante egoísta. Los momentos buenos no les lleva a “endiosarse” ni los malos a tirarse al vacío.

8. Comenzar a abrirse a la experiencia; significa comenzar a verse como lo que uno realmente es, no evitar ninguna parte de nuestra personalidad aunque nos resulte oscura o desagradable.

9. Comenzar a aceptar a los otros. Solamente si nos aceptamos a nosotros mismos podremos estar bien con las demás personas. A medida que aceptamos nuestra experiencia, estamos más capacitados para recibir las cosas que nos proponen los otros. El que no se acepta, nunca estará cómodo en la relación con los otros ya que trasladará su idea sobre sí mismo sobre los demás pensando que tampoco ellos le aceptan.

10. Comenzar a confiar en sí mismos. Comenzar a aceptar nuestra propia forma de ser nos dará tranquilidad y confianza. Confiar en uno mismo no significa adoptar una actitud prepotente y pensar que “todo lo hago bien”, significa más bien no tener temor a equivocarse y atreverse a experimentar; si confiamos en nosotros mismos aceptaremos nuestra carencia y trataremos de mejorar día a día; si no confiamos en nosotros mismos descartaremos posibilidades que nos atraen mucho con la excusa de “no ser lo suficientemente buenos».

Sexualidad

¿Qué es lo «normal» en sexualidad?

 El sexo forma parte de la naturaleza, y yo me llevo de maravilla con la naturaleza. - Marilyn Monroe

Se llama SALUD SEXUAL: A la integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales de bienestar sexual, que se manifiesta en formas positivas, enriquecedoras y que realzan la personalidad, la comunicación y el amor (OMS, Citado en Slowinski, 2001).

Hemos escuchado, visto o leído cientos de veces el argumento que señala: «Una vida sexual saludable es fundamental para lograr un sentimiento de bienestar y además es una fuente potencial de placer, felicidad y satisfacción.» De manera general el acuerdo declara que la combinación de contacto sexual amoroso y la relación genuina que se produce a través de la intimidad, conduce a un buen nivel de satisfacción física, salud mental y es además deseable como objetivo en las relaciones humanas.
Lo cierto, es que las relaciones sexuales pueden ser también fuente de ansiedad, riesgo emocional y aflicciones que ubican a la sexualidad humana como área de conflicto. La otra parte de esa gran verdad, es que muchas personas invierten tiempo y recursos en tratar de lograr y sostener relaciones sexuales satisfactorias, y que los trastornos en la relación sexual tienen consecuencias graves que implican todos los aspectos de la vida de la persona, incluyendo actividades y pasatiempos que a primera vista no se relacionan con el tema sexual.

¿QUÉ ES LO NORMAL?

En el discurso actual alrededor del sexo las palabras «normal», «natural» y «saludable» se aplican sin hacer distinciones muy claras. Propongo aquí algunas, simples pero necesarias: «Normal» es una palabra que generalmente se usa para indicar una norma estadística, es decir, lo que la mayoría de las personas hace, mientras que «natural» y «saludable» se usan como juicios de valor con respecto a las dimensiones morales de un comportamiento o práctica sexual (Strong, De Vault & Sayad, citados por Firestone, 2006)

Todas las investigaciones, desde Kinsey hasta los contemporáneos, han resaltado la enorme diversidad de los comportamientos y las prácticas sexuales a través de las diferentes culturas. Así, lo que se considera «normal», «natural» o «moral» en una sociedad quizá sea «anormal», «antinatural», «desviado» o «perverso» en otra. Lo que en el pasado se consideró anormal es normal y aceptable en la actualidad.

Si que han cambiado también las formas en que se evalúa la «moralidad» de las prácticas sexuales. Hace solo unos 50 años el uso de juguetes sexuales, la masturbación (femenina o en pareja particularmente), la homosexualidad o el sexo oral se consideraban no solo «anormales», existía ante ellas una larga lista de enfermedades que, de acuerdo a la ciencia del momento, podían ser provocadas por estas prácticas.

Todos estos cambios han significado que el concepto de «ética», en lugar de «moralidad», se aplique a las relaciones sexuales con criterios muy específicos para hacer elecciones responsables, que podemos resumir en:

1.- ¿Es permisible? y ¿l@ otr@ esta en una posición de equidad para dar su consentimiento?

2.- ¿Es una práctica derivada o que genera explotación?

3.- ¿Esta práctica puede considerarse autodestructiva?

La «sexualidad ética» entonces supone que:

«Todos los medios para satisfacer los deseos sexuales propios deben considerarse igualmente morales y permisibles en caso de que no provoquen ningún daño a nadie mas… Así también la sociedad tiene la obligación innegable de proteger a los menores contra todas las formas de abuso sexual y lo mismo se aplica para los adultos que no desean participar en practicas sexuales» (Singer, 2001)

Desde la perspectiva del bienestar psicológico, la relación sexual saludable es aquella en la que participan individuos con actitudes maduras hacia el sexo, conscientes de que el sexo es uno mas de los aspectos que conforman su relación. Se consideran actitudes «maduras» pensamientos, sentimientos y conductas que le permiten ofrecer y experimentar placer sexual a otr@ y/o a sí mism@, que cuentan con información, libre de prejuicios y que son empátic@s hacia las respuestas sexuales y/o emocionales en sí mismo y en l@ otr@. Todo lo anterior genera en consecuencia seres libres para experimentar el erotismo, el contacto físico, la excitación y/o la pasión.

Otro aspecto fundamental es la imagen corporal positiva, de la cual hablaremos en otra ocasión…

Hasta aquí la pregunta personal es: ¿Estás libre de distorsiones o predisposiciones que se encuentren ahora mismo interfiriendo con tu vida sexual?.