Sexualidad

Los celos ¿Se siente diferente si eres hombre o mujer?

La palabra celos, proviene del griego Zealous y se atribuye a la serie de emociones que surgen ante la sospecha real o imaginaria de amenaza a una relación que consideramos valiosa (Salovey, 1991).

Pero, ¿Existen diferencias entre hombres y mujeres frente a las posibilidades (reales o imaginadas) de una infidelidad sexual o emocional?. Para explicar esto, dos teorías:

Teoría Sociocultural: Los celos sirven en ambos géneros, para preservar los derechos de propiedad, según han sido definidos por la cultura en un momento histórico concreto. El riesgo para ambos miembros de la pareja es la percepción social, de una situación amenazadora, los celos surgen para hacer frente a esa amenaza.

La socialización, distinta entre hombres y mujeres, es la raíz de esas diferencias. Es una diferencia socialmente construida.

Teoría Evolucionista: Según la cual la mayor preocupación ante la infidelidad sexual es masculina y la preocupación ante una infidelidad emocional es femenina, el argumento es que la herencia evolucionista. El riesgo para la mujer es la pérdida de recursos y para el hombre la incertidumbre en la paternidad y el riesgo de invertir en el hijo de otro.

Una investigación en la que participaron 823 personas, en relación de pareja, de los cuales 408 eran mujeres y 415 fueron hombres. Las edades fueron divididas en tres grupos 1.- menores a 25 años, 2.- entre 25 y 50 y 3.- 51 años o mas.

Ambos grupos participaron en un ejercicio sonde se describía con mucho detalle a probables rivales, de alto y bajo perfil (físico, laboral, social y sexual), teniendo relaciones coitales o en relación amorosa con su actual pareja, a continuación se les aplicó un cuestionario con 16 adjetivos que describen sus emociones.

Los resultados muestran interesantes diferencias de género en la manifestación de los celos:

  1. Los hombres mostraron reacción de ira y celos mas baja ante la posibilidad de una infidelidad emocional por parte de sus parejas (60% de los hombres y 15% de las mujeres se considera capaz de soportar esta forma de infidelidad, según algunas investigaciones previas).
  2. El 85% de las mujeres que participaron, preferirían una infidelidad puramente sexual -que no involucre emociones-
  3. Ambos géneros coincidieron en sentir mas amenazada su autoestima, cuando el probable rival posee un bajo perfil en alguna característica donde ellos y ellas fundamentan su identidad. Descubrir que la pareja esta interesada en alguien que no es socialmente deseable, es un duro golpe para la autovaloración personal. Mientras que la posibilidad de entablar relación con alguien bien valorado atenta contra la permanencia y/o exclusividad en la relación.
  4. Los hombres presentaron mayor sentimiento de inferioridad ante la posibilidad de una infidelidad sexual que las mujeres. Aparentemente ellos relacionan el sexo con el logro y el orgullo personal. Mientras que las mujeres adquieren la sensación de mayor valía, en la capacidad de crear, construir y mantener relaciones estables, por lo que la infidelidad afecta su continuidad.

Aquí la referencia para consultar la versión completa de esta interesante investigación.

García Leiva, PatriciaGómez Jacinto, Luis; Canto Ortiz, Jesús Ma.. (2001). Reacción de celos ante una infidelidad: diferencias entre hombres y mujeres y características del rival. Psicothema, 611-616
Sexualidad

Educación de la sexualidad infantil

 

Con mucha frecuencia una pregunta infantil simple genera respuestas complejas, cargadas de prejuicios, silencios incómodos, enojos, sospechas (fundamentadas o no) en relación a las inquietudes naturales de l@s niñ@s y en la mayoría de los casos, ansiedad y dificultades evidentes para expresar libre y naturalmente significados relativos al sexo,  la sexualidad, sus expresiones y posibilidades.

ALGUNOS CONCEPTOS NECESARIOS:

SEXUALIDAD: De acuerdo a Fernando Barragán (1997, p. 15) la sexualidad humana constituye un conjunto amplio de manifestaciones comportamentales y actitudinales que fundamentalmente se estructuran por influencias culturales y sociales, más que por una determinación biológica.

La sexualidad esta presente toda la vida, aunque es probable que las expresiones e influencias que repercuten en la sexualidad se transformen con los años. La sexualidad está circunscrita por un contexto histórico y cultural concreto y, en consecuencia, está determinada por costumbres, tradiciones, valores… y  a su vez, repercute en estos. Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de las necesidades fundamentales del ser humano, algunos teóricos señalan entre ellas, el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor.

Álvarez – Gayou (1990, p.1) define sexo como la serie de características físicas, determinadas genéticamente que colocan a los individuos de una especie en un punto del continuo que tienen como extremos a los individuos reproductivamente complementarios.

Así que, desde el momento de la fecundación, las células sexuales (el óvulo y el espermatozoide) se unen determinando el sexo del nuevo ser. En la especie humana, el espermatozoide es el que determina el sexo y de ahí derivan las características sexuales primarias y secundarias de las personas, los órganos sexuales femeninos y masculinos, hasta llegar a su máximo desarrollo en la pubertad.

Durante este proceso pueden suceder alteraciones de las características sexuales primarias o secundarias que dan lugar a sujetos que se encuentren en algún punto del continuo y no necesariamente en los extremos reproductivamente complementarios.

¿En que momento debe iniciarse la educación en la sexualidad?

Educamos, aún sin proponérnoslo, desde el nacimiento a partir del afecto, el aprecio y la atención a las necesidades que se proporciona a un niño o niña, estas simples actitudes dan inicio a la educación de la sexualidad, ya que desde ese momento se reconoce  (o no) a la persona como un ser importante, merecedor de ser amado, respetado y atendido.

Parte de la desinformación respecto al tema radica en suponer que la educación de la sexualidad se debe proporcionar en edades posteriores o cuando se desarrollan las características sexuales secundarias, como si,  la educación en la sexualidad solo fuera sinónimo de salud reproductiva, olvidando las partes afectiva y de convivencia.

En casa, en la calle y con los amig@s, de manera informal, y sin apenas conciencia de esto, se va educando al decir qué “pueden o deben hacer” o qué “no pueden o deben hacer” l@s niñ@s, cómo se espera que manifiesten sus sentimientos, cómo deben comportarse, vestirse o a qué , cómo, con quién, para qué y con qué jugar. Otorgándose simultáneamente  refuerzo positivo a través de las conductas, los mensajes y las actitudes de los adultos cercanos, como padres y profesores, amig@s, con los que convive de manera cotidiana y los medios de comunicación; ante la diversidad de situaciones relacionadas con la sexualidad, en las que, sobra mencionar, se incluye la violencia.

¿Cuál es la mejor “educación de la sexualidad”?

En todos las civilizaciones, a través de la historia, han existido modelos de educación sexual que favorecen la perpetuación el modelo social, de tal modo que, de manera formal o informal siempre se ha hecho educación sexual.

Sin embargo, existen culturas, aún en el presente,  que aceptan solo cierta información, otras que facilitan su acceso y otras más que la reprimen. La escuela, es además, un ámbito de socialización secundaria, de los más importantes, aunque no toda la educación proviene de la escuela; en este sentido se hace la distinción entre la educación formal y la informal.

La primera tiene lugar en la escuela, la segunda se da a través de la familia, de los medios de información y de los amigos, entre otros. Ambas tienden a sostener y perpetuar los roles de género asignados a mujeres y hombres.La educación informal se genera de diversas formas, se inicia a partir del nacimiento mediante la familia; aquí es en donde se transmiten valores y creencias que irán formando actitudes y pautas de comportamiento, es donde se sostienen y perpetúan los roles de género asignados a mujeres y hombres que la sociedad requiere para los individuos que la forman (Bustos, 1994).

El reto de proporcionar educación de la sexualidad, consiste en establecer y llevar a la práctica una educación formal, de forma interdisciplinar para dar una información objetiva y científica, dirigida a toda persona; sin distinción de sexo o género.

Álvarez-Gayou (1990) menciona que la educación formal de la sexualidad proporciona a la persona todos los elementos de juicio necesarios para la toma de una decisión en cuanto a su conducta y actitudes.

Algunos aspectos en los que la mayor parte de los especialistas coinciden para la valoración positiva de la educación en la sexualidad que puede proporcionarse a los niñ@s son:

1) Incluir información científica que favorezca la toma responsable de decisiones, considerando los valores personales, familiares y sociales.

2) Evitar roles rígidos y estereotipados en hombres y mujeres.

3) Cambiar actitudes ante la sexualidad, entendiéndola como forma de relación, comunicación, satisfacción y placer.

4) Promover información y actitudes encaminadas a conocer y diferenciar las funciones de la sexualidad humana.

5)  No perpetuar tabúes, miedos y creencias erróneas en torno a conductas sexuales como la preferencia sexual y la masturbación.

6) Reconocer que las personas con discapacidad, los niñ@s y l@s adult@s mayores no son asexuados.

7) La información sobre sexualidad proporcionada desde la infancia, no “despierta” el deseo sexual ni incita a los menores a buscar actividades sexuales.

8) Prevenir situaciones de riesgo como infecciones de transmisión sexual, embarazos no deseados, abortos provocados y muerte materna, desde las primeras etapas del desarrollo, con higiene, educación emocional y corresponsabilidad social.

Esta visión holística de la sexualidad, hace énfasis en que la información sola no es suficiente. Las personas necesitamos habilidades para la vida desarrollando actitudes positivas en relación a su sexualidad y la de otras personas.

Educación integral de la sexualidad

La educación integral en sexualidad tiene una perspectiva basada en los derechos humanos y en el respeto a los valores en una sociedad plural y democrática donde familias y comunidades se desarrollan plenamente. Ésta educación incluye aspectos éticos, biológicos, emocionales, sociales, culturales y de género, así como la comprensión de la diversidad de orientaciones e identidades sexuales conforme al marco legal de cada país, para así generar el respeto a las diferencias, el rechazo a toda forma de discriminación y para promover entre los jóvenes la toma de decisiones responsables e informadas con relación al inicio de sus relaciones sexuales.

 

Psicogerontología, Sexualidad

La construcción social del amor y el sexo entre los añosos

Una forma de discriminación histórica.

El atardecer de una vida también debe tener un significado propio y no ser meramente un triste apéndice del amanecer.CARL G. JUNG.
El atardecer de una vida también debe tener un significado propio y no ser meramente un triste apéndice del amanecer.
CARL G. JUNG.

Desde que fue inventado el amor romántico, como construcción social, el derecho a enamorarse se atribuye solo a cuerpos jóvenes y esbeltos, son los jóvenes, en general,  a quienes se dispensa por “dejarse llevar por el amor”,  fantasear con su llegada e incluso  aspirar a su correspondencia. Al mismo tiempo, es apenas en la segunda mitad del siglo XX, cuando el interés científico ha ido estudiando seriamente  el amor y el sexo entre los añosos, y a la vez, los propios viejos han comenzado a experimentar su momento existencial con una visión activa y positiva, en la que cabe toda forma de relación con sus semejantes.

Hasta hace relativamente poco tiempo, los argumentos de la ciencia predominante, desaconsejaban las relaciones sexuales a los añosos, señalando la probabilidad de morir durante el coito. Sin embargo, un estudio riguroso de Skinner sobre 6.475 casos de muertes atribudias supuestamente al coito encontró que solo 41 casos, es decir, menos del uno por ciento, estaban relacionados de manera clara con el coito. No menos significativo fue el que 39 de esos 41 casos eran relaciones extramatrimoniales, lo que revela cómo no era el acto en sí, sino la excitabilidad debida a la clandestinidad, a lo “pecaminoso” de la situación lo que fue nocivo (Skinner, 1983). Hoy sabemos que el sedentarismo se relaciona mas con la muerte prematura, mientras que el moderado ejercicio y la actividad sexual ayudan a prolongar la vida. Se sabe también que lo definitivamente  grave, e incluso mortal es la discriminación basada en prejuicios que emanan de sociedades opresivas.

Otro producto social es la presencia de apatía sexual como consecuencia de abandono emocional, el temor a la muerte y pensamientos catastrofistas que derivan de la representación sombría, irremediablemente triste y desesperanzadora de la vejez, junto a los intentos fallidos de recuperar años perdidos (Whitaker, 1965)

En el  calendario vital imaginario del viejo no hay tiempo para el erotismo. El amor en la vejez representa peligro,   manifiesta oposición de los hijos, familiares y vecinos, en suma, las construcciones sociales ven antinatural e inadecuado el amor entre los añosos.

En un sistema equitativo, el amor en la vejez no es sólo posible, se identifica además relacionado con la calidad de vida.

Cierto es, que existen muchos factores que afectan las relaciones sexuales con la edad avanzada entre ellos están:

  1. Falta de estimulo sexual provocado por una vida sexual monótona y poco variada.
  2. Creencias negativas respecto de si mismo(a)
  3. Agotamiento físico y/o psíquico que disminuye el interés por el contacto y crea temores hacia el cansancio extra.
  4. Trabajo, jubilación y aspectos económicos .
  5. Cambios en los roles sociales y las preocupaciones derivadas de este.
  6. Viudez: el proceso desencadenado por la pérdida del cónyuge hace evidente y  agrega en ocasiones un periodo prolongado de inactividad sexual.
  7. Enfermedades físicas y mentales: Cualquier enfermedad degenerativa, por diferentes mecanismos, pueden afectar toda la actividad sexual. La Diabetes Mellitus es un ejemplo típico por mecanismos vasculares y neurogénicos pueden producir pérdida de la erección presencia de eyaculación retrógrada por falta de cierre del esfínter vesical durante el orgasmo. Cualquier forma de deterioro cognitivo se relaciona también con cambios significativos en la actividad sexual.
  8. Medicamentos: Antidepresivos tricíclicos, fenotiacinas, agentes bloqueadores colinérgicos, benzodicepinas, narcóticos, inhibidores de la imao,  pueden incrementar las posibilidades de disfunción sexual.
  9. Alcoholismo: Los cambios hormonales y metabólicos que afectan a todo el organismo, y en especial al SNC y periféricos, disminución de la testosterona y ACTH, temblor extrapiramidal, neuritis alcohólica provocan trastorno de la erección en el hombre y deprimen la libido en cualquier edad.
  10. Creencias religiosas: Consideran el sexo como algo pecaminoso con exclusión de su valor reproductivo, que debe ser limitado dentro de estrictas reglas.
  11. Temor al desempeño: El miedo a fallar a no tener erección a no hacer “un buen papel”. En la mujer por temor a que su cuerpo su desempeño no sean del agrado de su compañero.

Es claro que estas “dificultades” para llevar una vida sexual sana no son exclusivas de los añosos, y que muchos jóvenes-maduros presentan alguna de ellas. No es la edad, se trata de salud física y emocional lo que permite una sexualidad plena.

En general, podemos afirmar que un hombre una mujer sanos físicamente y psíquicamente entre 50 y 70 años incluso en edades avanzadas pueden mantener un determinado nivel de actividad sexual.

Otra fuente de puritanismo sexual respecto a los ancianos es la de los estereotipos en una sociedad que tiene una fijación juvenil. Dado el estereotipo de la publicidad de cine y televisión de que la sexualidad sólo existe para y en la gente bella con carne firme y cuerpo ágil, la noción de que las personas mayores gocen de ella, con sus arrugas y blanduras, parece ridículo y después repugnante (Lobsenz, 1975). Aunque no todo esta perdido, hoy  en Hollywood, los cincuenta años es la edad de los galanes, y a pesar de las diferencias de género todavía imperantes. El ser maduro(a) no le convierte en “invisible para el amor”. Parece que seguimos aún muy lejos de alcanzar la pretendida utopía de Yeats, aquella tierra “en la que incluso los viejos son bellos” (Yeats,1996). La propaganda sigue creando la necesidad de que los viejos, no lo parezcan tanto, e implementa tintes, cremas, maquillajes, fajas, cosmética en pleno auge.

Ventajas tenemos, pues ahora la muerte sexual de los mayores, es cuestionada. La sexualidad no se menosprecia como en otras épocas, no predomina la relación del sexo con la reproducción (por lo menos en la expectativa), en otros momentos de la historia no se ponía mucha atención a la sexualidad de los viejos, pues muy pocos llegaban a los 50,  y sus condiciones de salud eran deplorables, en otros momentos de la historia era virtualmente imposible que las mujeres viudas contrajeran nuevas nupcias y las parejas de añosos debían mantener ayuno sexual para evitarse el pecado.

Sexualidad

¿Qué es lo “normal” en sexualidad?

 El sexo forma parte de la naturaleza, y yo me llevo de maravilla con la naturaleza. - Marilyn Monroe

Se llama SALUD SEXUAL: A la integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales de bienestar sexual, que se manifiesta en formas positivas, enriquecedoras y que realzan la personalidad, la comunicación y el amor (OMS, Citado en Slowinski, 2001).

Hemos escuchado, visto o leído cientos de veces el argumento que señala: “Una vida sexual saludable es fundamental para lograr un sentimiento de bienestar y además es una fuente potencial de placer, felicidad y satisfacción.” De manera general el acuerdo declara que la combinación de contacto sexual amoroso y la relación genuina que se produce a través de la intimidad, conduce a un buen nivel de satisfacción física, salud mental y es además deseable como objetivo en las relaciones humanas.
Lo cierto, es que las relaciones sexuales pueden ser también fuente de ansiedad, riesgo emocional y aflicciones que ubican a la sexualidad humana como área de conflicto. La otra parte de esa gran verdad, es que muchas personas invierten tiempo y recursos en tratar de lograr y sostener relaciones sexuales satisfactorias, y que los trastornos en la relación sexual tienen consecuencias graves que implican todos los aspectos de la vida de la persona, incluyendo actividades y pasatiempos que a primera vista no se relacionan con el tema sexual.

¿QUÉ ES LO NORMAL?

En el discurso actual alrededor del sexo las palabras “normal”, “natural” y “saludable” se aplican sin hacer distinciones muy claras. Propongo aquí algunas, simples pero necesarias: “Normal” es una palabra que generalmente se usa para indicar una norma estadística, es decir, lo que la mayoría de las personas hace, mientras que “natural” y “saludable” se usan como juicios de valor con respecto a las dimensiones morales de un comportamiento o práctica sexual (Strong, De Vault & Sayad, citados por Firestone, 2006)

Todas las investigaciones, desde Kinsey hasta los contemporáneos, han resaltado la enorme diversidad de los comportamientos y las prácticas sexuales a través de las diferentes culturas. Así, lo que se considera “normal”, “natural” o “moral” en una sociedad quizá sea “anormal”, “antinatural”, “desviado” o “perverso” en otra. Lo que en el pasado se consideró anormal es normal y aceptable en la actualidad.

Si que han cambiado también las formas en que se evalúa la “moralidad” de las prácticas sexuales. Hace solo unos 50 años el uso de juguetes sexuales, la masturbación (femenina o en pareja particularmente), la homosexualidad o el sexo oral se consideraban no solo “anormales”, existía ante ellas una larga lista de enfermedades que, de acuerdo a la ciencia del momento, podían ser provocadas por estas prácticas.

Todos estos cambios han significado que el concepto de “ética”, en lugar de “moralidad”, se aplique a las relaciones sexuales con criterios muy específicos para hacer elecciones responsables, que podemos resumir en:

1.- ¿Es permisible? y ¿l@ otr@ esta en una posición de equidad para dar su consentimiento?

2.- ¿Es una práctica derivada o que genera explotación?

3.- ¿Esta práctica puede considerarse autodestructiva?

La “sexualidad ética” entonces supone que:

“Todos los medios para satisfacer los deseos sexuales propios deben considerarse igualmente morales y permisibles en caso de que no provoquen ningún daño a nadie mas… Así también la sociedad tiene la obligación innegable de proteger a los menores contra todas las formas de abuso sexual y lo mismo se aplica para los adultos que no desean participar en practicas sexuales” (Singer, 2001)

Desde la perspectiva del bienestar psicológico, la relación sexual saludable es aquella en la que participan individuos con actitudes maduras hacia el sexo, conscientes de que el sexo es uno mas de los aspectos que conforman su relación. Se consideran actitudes “maduras” pensamientos, sentimientos y conductas que le permiten ofrecer y experimentar placer sexual a otr@ y/o a sí mism@, que cuentan con información, libre de prejuicios y que son empátic@s hacia las respuestas sexuales y/o emocionales en sí mismo y en l@ otr@. Todo lo anterior genera en consecuencia seres libres para experimentar el erotismo, el contacto físico, la excitación y/o la pasión.

Otro aspecto fundamental es la imagen corporal positiva, de la cual hablaremos en otra ocasión…

Hasta aquí la pregunta personal es: ¿Estás libre de distorsiones o predisposiciones que se encuentren ahora mismo interfiriendo con tu vida sexual?.