Actos poéticos, Bienestar Psicológico, Literatura, Sexualidad

Withman, poesía y sexualidad

Hojas de hierba (fragmento)

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Actos poéticos, Gestalt, Literatura

EL TAMBOR

 

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Había una vez un niño que solía golpear un tambor todo el día, todos los días. No paraba. Algunos decían que no podía parar. Se hicieron varios intentos para acabar con el ruido.

Una persona le dijo que se le perforarían los tímpanos si continuaba haciendo tanto escándalo. Sin embargo, este razonamiento fue demasiado complicado para el niño, quien no era ni un científico ni un académico.

Una segunda persona le dijo que tocar el tambor era una actividad sagrada, la cual debería ser realizada solamente en ocasiones especiales y bajo la dirección de gente especial.

Una tercera persona ofreció tapones para los oídos a sus vecinos, para que pudieran aislar el ruido del tambor y evitar su ritmo estruendoso.

Una cuarta persona le dio un libro al niño: “toma, lee esto. Es sobre técnicas para tocar el tambor”.

Una quinta persona dio a sus vecinos libros acerca de cómo lidiar con el ruido, controlar la ira y manejar la frustración.

Una sexta persona le dio al muchacho ejercicios de meditación para tranquilizarse y le explicó que la realidad estaba en su interior.

Una persona muy sabia aportó la clave para solucionar la crisis. Le dio al muchachito un martillo y un cincel y le dijo: “me pregunto qué habrá dentro del tambor”.

R. Zwerin (adaptación)

Actos poéticos, Bienestar Psicológico, Literatura

Cuando me amé de verdad.

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre…
…Autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es…
…Autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama…
…Madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es…
…Respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama…
…Amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es…
…Simplicidad.

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Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la…
…Humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama…
…Plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es…
…¡Saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin.

Actos poéticos, Literatura

Queda prohibido

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Queda prohibido llorar sin aprender
levantarse un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.

Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus dudas y mal humor,
queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso para que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por tí mismo,
tener miedo a la vida y sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera el último suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte,
olvidar sus ojos, su risa, todo,
porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar tu pasado y pagarlo con tu presente.

Queda prohibido no intentar comprentender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia,
dejar de dar las gracias por tu vida,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin tí este mundo no sería igual.

– PABLO NERUDA-

Actos poéticos, Bienestar Psicológico, Literatura

Una explicación, con manzanas…

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El maestro contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero no todos los oyentes entendían el sentido de la misma.
Un día uno de ellos lo enfrentó y le dijo:
– Tú nos cuentas historias pero no explicas el significado.

El maestro se disculpó por ello y luego continuó diciéndole:
– Permíteme que en señal de reparación te convide con una rica manzana.
– Gracias maestro, respondió halagado el discípulo.
– Quisiera para agasajarte pelar la manzana yo mismo. ¿Me lo permites?
– Sí, muchas gracias.
– Ya que tengo en la mano el cuchillo, aprovecharé y la cortaré en trozos, para que te sea más cómodo comerla.
– Me encantaría, pero no quiero abusar de su hospitalidad.
– No es un abuso, si yo te lo ofrezco. Solo quiero complacerte.

Y… PERMÍTEME TAMBIÉN QUE LA MASTIQUE POR TI ANTES DE DÁRTELA.
– ¡No maestro! ¡No me gustaría que hiciera eso! Se quejó sorprendido el discípulo.
El maestro hizo una pausa y dijo:

“Si yo te explicara el sentido de cada parábola, sería como darte a comer una fruta masticada”

Tu mismo debes encontrarle y saborear su exquisito sabor.

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Actos poéticos, Literatura

Nunca sabemos qué es lo bueno y qué es lo malo…

 

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No hay mal que por bien no venga

Un día, el emperador Akbar y su gran visir Birbal salieron camino de la selva. Iban a la caza del tigre de Bengala. El emperador marchaba delante, pero -¡qué mala suerte!- se disparó el fusil y se hirió en un dedo. El visir Birbal le entablilló el dedo. Mientras lo hacía, le animaba con una serie de reflexiones muy sencillas:

-Majestad, nunca sabemos qué es lo bueno y qué es lo malo. Qué sabemos de lo que puede sucederle gracias a la herida. El emperador montó en cólera; no podía aguantar filosofía barata y arrojó a un pozo a su gran visir y siguió su camino por la selva. Pero le salió al encuentro un grupo de guerreros salvajes que buscaban una víctima digna para ofrecer a sus dioses. Cuando todo estaba preparado para el sacrificio humano, el hechicero se acercó al emperador y en cuanto se dio cuenta de la mano herida lo rechazó; no se podía ofrecer a los dioses una víctima que no fuera perfecta. Así fue como el emperador quedó libre de nuevo.

Mientras que Akbar caminaba por el sendero, comprendió la sabiduría de aquellas palabras de su visir: lo que al principio parecía malo, había sido muy bueno para él. Lloró de rabia y se inclinó de rodillas delante del pozo donde había arrojado a su fiel amigo.

Pero Birbal no había muerto. Le sacó lleno de alegría y se arrojó a sus pies pidiéndole perdón.

El visir le contestó: “Majestad, no tiene por qué pedirme perdón; le debo la vida. Si no me hubiera arrojado al pozo, nos habrían capturado a los dos; su majestad se habría librado, pero yo sería ahora la víctima del sacrificio”.

 

 

Actos poéticos, Literatura, Psicoterapia

¿Cuál es tu forma de vivir?

 

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Una noche dos monjes llegaron a su cabaña. Habían estado viajando durante cuatro meses, pero ahora, como era la época de las lluvias, habían regresado. Cuando llegaron, el monje más joven que iba por delante de repente se enfadó y se puso triste; el viento y las tormentas habían arrancado media cabaña y sólo quedaba la otra media. Había vuelto con la esperanza de descansar y resguardarse de la lluvia, pero ahora iba a ser difícil.

Media cabaña se había derrumbado y la mitad del tejado había sido arrancado por el viento.

El joven monje le dijo a su viejo compañero:

-¡Esto es demasiado! Estas son las cosas que me hacen dudar de la existencia de Dios. Los pecadores tienen palacios en las ciudades y no les pasa nada, pero las cabañas de los pobres como nosotros que pasan el día y la noche rezando están destruidas. ¡Dudo que exista Dios! ¿Será verdad este tema de la plegaria, o nos estaremos equivocando? Quizás sea mejor pecar.

El joven monje estaba lleno de rabia y maldición, y sentía que todas sus plegarias eran inútiles. Pero su viejo compañero alzó las manos unidas hacia el cielo y se le empezaron a saltar las lágrimas de los ojos. El joven estaba sorprendido:

-¿Qué haces? –le pregunto.

-Estoy dando gracias a Dios, porque quién sabe lo que podía haber hecho el viento. Se podía haber llevado toda la casa, pero ha salvado la mitad de nuestra cabaña. Dios también se preocupa por los pobres, deberíamos darle las gracias. Ha escuchado nuestras plegarias, nuestras oraciones no han sido en vano, si no, se habría volado todo el tejado.

Esa noche los dos durmieron de formas totalmente diferentes. El que estaba lleno de rabia y furor, estuvo cambiando de postura toda la noche, tuvo toda clase de pesadillas y preocupaciones rondándole la mente. Estaba preocupado. Había nubes en el cielo. ¿Qué pasaría mañana si volvía a llover o hacia viento?

El otro durmió profundamente. Al levantarse se puso a cantar.

-Oh Dios! No sabíamos que pudiese haber tanta dicha en una cabaña decrépita. Si lo hubiésemos sabido antes, no habríamos molestado a tus vientos, nosotros mismos habríamos quitado la mitad del tejado. Nunca he dormido tan lleno de dicha. Al abrir los ojos por la noche podía ver las estrellas y las nubes acumulándose en tu cielo. Y ahora que están a punto de comenzar las lluvias, todavía será más bonito porque, sin medio tejado, podremos oír la música de tus gotas de lluvia con mucha más claridad. No teníamos ni idea de la alegría que era estar al descubierto bajo el cielo y el viento y la lluvia. Si lo hubiésemos sabido, no habríamos molestado a tus vientos; nosotros mismos habríamos levantado el tejado.

-¿Qué estoy escuchando? ¿Qué tontería es esa? ¿Qué locura es esa? –grito exasperado el joven.

 

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El anciano le respondió:

-He analizado las cosas en profundidad, y mi experiencia me dice que todo lo que nos hace felices es la dirección correcta en la vida para nosotros y, todo lo que nos hace sufrir más es la dirección equivocada. Le he dado las gracias a Dios y mi dicha ha aumentado. Tú te has enfadado y tu aflicción ha aumentado. Anoche estabas inquieto, yo he dormido plácidamente. Ahora puedo cantar una canción mientras tú estás a punto de explotar de rabia. Entendí muy pronto que la dirección correcta es aquella en que la vida se vuelve más dichosa y he enfocado toda mi conciencia en esa dirección. No sé si Dios existe o no. No sé si ha oído mis plegarias, pero la prueba es que estoy feliz y bailando y tú estás llorando, enfadado y preocupado. Mi dicha es la prueba de que mi forma de vivir es la correcta y tu aflicción es la prueba de que tu forma de vivir es equivocada

 

Actos poéticos, Literatura

No te detengas

Walt Whitman

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros:
Los “poetas vivos”.
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

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Literatura, Psicoterapia

¿Son los cuentos algo más que inocentes fantasías para niños?

 

Ancho, alto y profundo es el reino de los cuentos de hadas y lleno todo él de cosas diversas: hay allí toda suerte de bestias y pájaros; mares sin riberas e incontables estrellas; belleza que embelesa y un peligro siempre presente; la alegría, lo mismo que la tristeza, son afiladas como espadas. Ancho, alto y profundo es el reino de los cuentos de hadas y lleno todo él de cosas diversas: hay allí toda suerte de bestias y pájaros; mares sin riberas e incontables estrellas; belleza que embelesa y un peligro siempre presente; la alegría, lo mismo que la tristeza, son afiladas como espadas. (J. R. R. Tolkien)

 

El joven discípulo de un sabio filósofo llegó a casa de éste y le dice:

-Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

-¡Espera! lo interrumpe el filósofo-. ¿Ya has hecho pasar por los tres filtros lo que vas a contarme?

… -¿Tres filtros?

-Sí. El primero es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. Lo oí comentar a unos vecinos……

-Al menos lo habrás hecho pasar por el segundo filtro, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario…

-¡Ah, vaya…! El último filtro es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces………dijo el sabio sonriendo, si no es verdadero, ni bueno ni necesario, enterrémoslo en el olvido.

Piensa en ello, si quieres…..

 

Las primeras manifestaciones literarias se memorizaban y se trasmitieron oralmente de generación en generación. Estas composiciones se difundian oralmente pues pocas personas sabían leer y escribir y su difusión tenía lugar en grupo. A través de ellas se incorpora al individuo al grupo familiar y social.

Gracias al habla se recuerdan los ascendientes, los héroes tribales, las grandes gestas del clan, se transmiten los valores y se restringen las conductas contrarias al bien común. Los relatos son arquetipos.

Un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, incluso de cada sistema. Arquetipo es un sistema de palabras, ideas, ideales, o pensamientos, que siguen una conducta regular, envueltos en su propio paradigma; incluso se usan arquetipos para modelar el propio camino, para abrirse campo en un medio de ideas abstractas, poco entendibles o ininteligibles, solamente guiados por sus propios pensamientos y creencias.

El relato tiene magia. Es capaz de estremecer lo más sensible y recóndito del ser humano, mueve las fibras más inaccesibles en medio de la cotidianidad. Aunque ante la mirada infantil y superficial pareciera trivial e insignificante, para Jung,  llevado por la  filosofía oriental, el relato revela la proyección de los elementos más profundos del inconsciente colectivo de la humanidad (Ginger, 2007, p. 83).

Los relatos breves pueden servir para confirmar, modificar o cuestionar las ideas, actitudes, creencias, opiniones, comportamientos y habilidades de la gente, además de influir en su determinación o su resolución.

Para Chesterton existe la “lógica” que viene del país de las hadas –el sentido común-, y dice refiriéndose a sí mismo: “Fue en mi cuarto infantil de juegos donde aprendí mi primera y última filosofía, aquella en que creo con inquebrantable certidumbre…Me interesa un modo determinado de ver la vida que germinó en mi gracias a los cuentos infantiles, pero que desde entonces los hechos escuetos han ratificado sumisamente” (Jaramillo, 2003, p.81).

Los relatos estimulan los dos hemisferios cerebrales del neocórtex. Las palabras, la lógica interna y su expresión, se estimula el hemisferio izquierdo; por la creatividad, coherencia, símbolos y configuración de pautas que encuentran su expresión a través del tono y la emoción, se estimula el hemisferio derecho. Cognitivamente, se producen los enlaces de contenidos de dos historias, la que se cuenta la persona y la que cuenta el terapeuta, la que viene de fuera y la que sale del interior. La verosimilitud provoca la superposición de imágenes, generando la identificación (Ceberio, 2007).

El cerebro, es además,  un sistema generador de sentido que busca activamente una conclusión, un “cierre” apropiado para la experiencia; de modo que pueda consumarse la “gestalt”, la interrogante. El individuo, recuerda mejor la información incompleta cuando el mensaje se interrumpe en un momento crítico, que aquellas experiencias que hemos logrado concluir. A este fenómeno se le conoce con el nombre de efecto Zeigarnick, en honor a su descubridor Bluma Zeigarnik. O efecto Scheherezade, recordando a la mujer de “Las Mil y Una Noches” que salvó su vida del sanguinario rey Shariar a razón de mantener su atención e interés con sus relatos (Núñez, 2007, 90). Las situaciones inconclusas pueden ser postergadas y enviadas al fondo de nuestra consciencia y se van a quedar ahí un tiempo, pero tarde temprano lucharán por ser atendidas en busca de solución. Un buen ejemplo es la estrategia utilizada habitualmente al final de cada episodio de culebrones televisivos.

De esta forma, su poder curativo opera a nivel consciente e inconsciente, transmitiendo “mensajes” de forma directa e indirecta. Es la conexión con el inconsciente lo que cuestiona y perturba nuestro sentido habitual de nosotros mismos y de nuestra propia identidad, nuestras actitudes programadas, nuestros mapas rutinarios del mundo. O, por el contrario, los confirma.

Los relatos están fuera del tiempo y el espacio. Las parábolas, un koan  o una historia sufí influye los valores, actitudes y contextos contemporáneos. Los relatos permiten relacionar el pasado con el presente y proyectar en el futuro. Por esta razón, permiten revisar y anticipar el pensamiento y la acción.

Los relatos que nos hacen mella constituyen esencialmente cambios de encuadre. Igual que el mero hecho de cambiar de gafas, los relatos nos permiten contemplar la vida y la experiencia de la misma de una forma diferente.

Y aún cuando el hombre ansía la Verdad, la primera reacción ante ella es de hostilidad y de recelo. Por eso, los maestros espirituales como Buda y Jesús, idearon un recurso para eludir la oposición de sus oyentes: el relato. Ellos sabían que las palabras más cautivadoras que posee el lenguaje son: “Érase una vez…”; “En aquel tiempo…”;  y sabían también que es frecuente oponerse a una verdad, pero que es imposible resistirse a un relato. Vyasa, el autor del “Mahabharata“, dice que, si escuchas con atención un relato, nunca volverás a ser el mismo, porque el relato se introducirá en tu corazón y, como si fuera un gusano, acabará royendo todos los obstáculos que se oponen a lo divino (De Mello, 1991, p.5).

¿Son los cuentos algo más que inocentes fantasías destinadas a entretener infantes? ¿Es posible que estas maravillosas narraciones cargadas de personajes mágicos e irreales puedan aportar mensajes valiosos para los adultos? La respuesta es sí. El cuento es como un espejo mágico que nos invita a penetrar para reconocernos. Contar historias es sanador por sí mismo. Y aunque para la mayoría de nosotros el mundo de los cuentos es el de la infancia, nadie nos explicó que aquellas historias no fueron escritas para dormir a los niños, sino para despertar a los adultos.

 

 

 

Actos poéticos, Literatura, Psicoterapia

“Pasado, presente y futuro”

 

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Un hombre decidió pasar algunas semanas en un monasterio de Nepal. Cierta tarde entró en uno de los numerosos templos de la región y encontró a un monje sentado en el altar, sonriendo.

Le preguntó por qué sonreía.

“Porque entiendo el significado de los plátanos”, fue su respuesta.

Dicho esto, abrió la bolsa que llevaba, extrayendo de ella un plátano podrido.

“Esta es la vida que pasó y no fue aprovechada en el momento adecuado; ahora es demasiado tarde.”

Seguidamente, sacó de la bolsa un plátano aún verde, lo mostró y volvió a guardarlo.

“Esta es la vida que aún no sucedió, es necesario esperar el momento adecuado.”

Finalmente tomó un plátano maduro, lo peló y lo compartió con él.

“Esta es la vida en el momento presente. Aliméntate con ella y vívela sin miedos y sin culpas.”