Psicoterapia

Terapias mente-cuerpo y salud holística

La danza o movimiento creativo como disciplina del movimiento, envuelve tanto movimiento del cuerpo como el despertar y la consciencia de la creatividad, y con esto se satisface dos necesidades humanas básicas: la de moverse y de crear. (Brehm y Kampfe, 1997)

Existen en la actualidad muchos modelos de terapia vinculadas al arte, que han dado muchos y muy buenos resultados, tanto en la salud mental como física de sus practicantes.

¿Cómo sucede esto?, en teoría la visión psico-somática de la enfermedad considera la interacción mente-cuerpo en el origen y evolución de todas las enfermedades. Gilbert (2003), por ejemplo, encontró que un 60% de las visitas al médico envuelven problemas de estrés relacionado con otros desórdenes, lo cual demuestra, en voz del mismo autor, “el carácter psicológico, psicosomático y mental como la raíz de la mayoría de las enfermedades.

El concepto holístico fue desarrollado a finales del siglo XIX y se refiere según Doclow (2002) al reconocimiento de una concepción de bienestar integral, este sirvió como base al movimiento de William James donde se atribuyen a las emociones positivas y la fe capacidades curativas. La concepción holística actual considera mente-cuerpo-emociones con tres aproximaciones:

  1. Técnicas específicas mente-cuerpo o viceversa.
  2. Ejercicios sistemáticos para el desarrollo de procesos curativos.
  3. Reconoce y reivindica la capacidad del individuo para autocurarse.

Desde esta perspectiva, los practicantes conocerán herramientas para el mejor afrontamiento de las enfermedades y los conflictos de la vida, además de auto-responsabilizarse del cuidado de la salud.

La perspectiva holística ha ido integrando con el tiempo al grupo de terapias artísticas creativas, un grupo de disciplinas especificas donde la prioridad es integrar la mente, el cuerpo y las emociones por medio de la imaginación. Y a partir de esta conexión influir sobre la enfermedad y los síntomas.

En opinión de Read (1998) las terapias artísticas creativas proponen que los estados internos son externalizados o proyectados por medio del arte, transformados en maneras de promover la salud y entonces re internalizados por el cliente. El juego es un elemento primordial que provee un lenguaje simbólico que hace la comunicación posible… Esta expresión simbólica del inconsciente se revela solo en las formas de juego (Bruner, 2000).

Las terapias artísticas contenidas en este grupo son arteterapia, danzaterapia, biblioterapia, musicoterapia, poesíaterapia y dramaterapia (Landy, 2005).

¿Cómo funcionan?

  • Musicoterapia: Es un proceso sistemático de intervención, donde el terapeuta ayuda a promover la salud usando experiencias musicales y su relación con esas fuerzas de cambio (Hanser y Mandel, 2005). Así por medio de la música se inducen pensamientos, imágenes, asociaciones placenteras, recuerdos alegres, sentimientos disfrutables y una profunda relajación. Sus efectos positivos han sido estudiado en pacientes con demencia y adultos mayores con cáncer (Sherrat, Thornton y Hatton, 2004)
  • Danzaterapia: Se basa en la idea de la relación mente-cuerpo, atribuyendo al movimiento un proceso inconsciente a través de símbolos y metáforas, los cuales reflejan aspectos de la personalidad, el participante puede construir un proceso creativo para buscar su integración emocional, cognitiva, física y social (Karkou y Sanderson, 2001). Se ha estudiado en niños, encontrando mayores niveles de autoaceptación y mejora de la autoimagen (Erfer y Ziv, 2006), en adultos mayores los beneficios incluyen mayor satisfacción de vida y mejor autoconcepto.
  • Dramaterapia: El acto creativo se realiza por medio del teatro, los ejercicios incluyen contar historias, hacer historias, hacer personajes, improvisar, juego con máscaras y títeres, juegos con arena, terapia de juego, ensayor y representaciones de teatro. La labora del terapeuta consiste en ayudar al cliente a examinar sus temperamentos, estilos afectivos, fortalezas y áreas de oportunidad como personas.
  • Expresión corporal: Es una disciplina que implica trabajo físico, mental y creativo. Se relaciona con la comunicación del ser humano y su entorno, es decir, favorece la comunicación interna y externa. Otros beneficios incluyen favorecer la creatividad, el instinto investigador, la capacidad de aprendizaje, proyección y comunicación, desarrollar actitudes abiertas, reflexivas y críticas, transformadoras y en plena evolución (Stokoe, 1967). El logro mas importante según Sheet-Johnstone (1981) es lo que el llama “pensar en movimiento”, proceso en el cual las sensaciones se vuelven movimiento y el movimiento se vuelve sensación.

Elementos todos importantes a considerar cuando además de promover la salud, se genera un espacio para accionar integralmente e influir en el bienestar integral.

Para mas información puede leerse en:

Rodríguez Barquero, Vivian. (2008). EL MEJORAMIENTO DE LA SALUD A TRAVÉS DE LA EXPRESIÓN CORPORAL: UN ENFOQUE HOLÍSTICO. Reflexiones, Sin mes, 127-137.

 

Psicoterapia

Everything is…

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Rogers dice que: los humanos necesitamos y buscamos básicamente la satisfacción personal y establecer relaciones muy estrechas con los demás. El intuía que nuestra postura frente al mundo se decidía fundamentalmente en la percepción que tenemos de la realidad y de las demás personas, por eso lo realmente interesante es buscar una buena forma de relacionarnos con el mundo. Algunas personas tratan de relacionarse con el mundo de una forma más “objetiva” considerando tantas fuentes de información como sea posible (por ejemplo, diversos datos sensoriales, las opiniones de otras personas y los resultados de estudios científicos), mientras otras in­tentan evitar el contacto con información posiblemente conflictiva (opiniones de los demás, datos de los periódicos… etc) y se comportan dando más valor a sus impresiones subjetivas.

 

Film About a Disabled Honduran Man Who Has Been Building A Homemade Helicopter

No existe camino seguro a una “realidad verdadera” conforme a la que se haya de vi­vir, pero Rogers creía que una postura abierta a las diferentes posibilidades nos mantendría más vivos y con más posibilidades de una buena vida. La persona debe estar abierta y sensible a las experiencias internas (sensaciones, sentimientos, pensamientos y otros) así como al ambiente externo (las opiniones de los demás, los hechos agradables y desagradables… etc).

De acuerdo con Rogers, los humanos nos encontramos en un estado de “ser y convertirnos en”, siempre estamos en camino de convertirnos en otra cosa diferente de lo que somos con el fin de hacer nuestra vida más plena. Por eso es tan importante vivir en un ambiente que nos permita el crecimiento personal, que no nos estanque ya definitivamente en una horma de ser, de pensar, de sentir… etc. Solamente así es posible la realización como hombres y la felicidad.

Según Rogers, la tendencia a la realización es el único motivo básico humano. Creía que el organismo humano tiende de manera intrínseca a conservarse y a esforzarse por me­jorar; esto es lo que quiso decir con “realización”.

El ser humano es básicamente activo y si las condiciones son favorables intentaremos desarrollar nuestras potencialidades al máximo; cuando no se da este desarrollo el individuo entra en una crisis y se convierte en un ser problemático e infeliz. Los aspectos específicos del crecimiento humano varían de persona a persona; no todos harán exactamente las mismas cosas cuando las condiciones sean pro­picias para la realización. Así, un individuo podría elegir involucrarse intensamente en la vida de familia y la educación de los hijos, esforzándose mucho por realzar sus experiencias dentro de ese contexto, en tanto que otro podría estar muy interesada en aumentar su competencia profesional y en entablar relaciones significati­vas no matrimoniales.

Sin embargo hay generalizaciones que son válidas, podemos referirnos a algunas que son muy importantes para el crecimiento y realización personal en todas las personas:

  • La flexibilidad en vez de la rigidez.
  • La apertura en vez de la actitud defensiva.
  • La autonomía (mayor libertad del control externo) en vez de la heteronomía.
  • Un autoconcepto positivo y realista.

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Para lograr esto propone una serie de pautas a aplicar en la vida:

1. Dejar de utilizar máscaras: no aparentar una cosa que no eres. gastamos muchas energías disfrazando nuestra verdadera personalidad. En la clase, por ejemplo, seguro que intentamos parecer mucho más adultos, seguros, violentos, despreocupados… de lo que realmente somos. Uno mismo es quien sabe mejor cómo es, pero el hecho de quitarse la máscara, de salir de la fachada que nos oculta cómo somos realmente nos da miedo, y por eso preferimos ocultarnos.

2. Dejar de sentir los «debería». La conducta de las personas está marcada por muchos elementos. Uno de ellos son las normas, que nos dan nuestros padres, la autoridad social, la presión social, etc. Hay un momento en que estas normas están tan interiorizadas, nos marcan de tal modo, que las seguimos aunque no queramos seguirlas. Es decir, hacemos las cosas porque nos han dicho) que “debes hacerlo» y no porque realmente queramos hacerlo o creamos que es la manera más adecuada de hacerlo. un ejemplo claro de esto podría ser la relación que mantenemos con nuestros padres. Ellos, con sus recomendaciones, sugerencias y órdenes, intentan, con toda la buena voluntad del mundo, ponernos en el buen camino. Y nosotros, en cuanto no seguimos alguno de estos planteamientos, tenemos mala conciencia. Nos avergonzamos de nosotros mismos por no haber atendido a sus prescripciones. El hecho de cambiar esta forma de hacer y de dejar de seguir los «debería” es una fase fundamental del proceso.

3. Dejar de satisfacer expectativas impuestas. La psicología social nos dice que tendemos a hacer aquello que hacen los otros. Nuestra cultura pretende que los individuos sigan unos patrones, unos modelos y cumplan determinadas expectativas. La consecuencia es que las personas viven de acuerdo con valores que los otros han fijado pero que tal vez no sean nada significativos para ellas. Por ejemplo, una expectativa social de un estudiante de preparatoria es que vaya a la universidad, tenga un trabajo de prestigio, forme una familia y gane dinero. Pero tal vez una persona, al acabar la secundaria, prefiera viajar por el mundo, o dedicarse a una actividad de voluntariado o retirarse al campo para dedicarse al cultivo de orgánicos o simplemente pasar un tiempo de tranquilidad porque no sabe qué quiere hacer. Sin embargo, la mayoría de las veces no nos atrevemos y nos vemos vencidos por las exigencias sociales.

4. Dejar de esforzarse por agradar a los demás. Muchas personas se han educado y se han formado intentando siempre agradar a los demás y con el miedo permanente a recibir una critica o una censura por parte de los otros. Esta conducta nos hace esclavos de una idea e impide la autoaceptación y el desarrollo de la propia personalidad; el resultado, individuos incapaces de desarrollarse, que viven a la espera de ver qué quiere el otro para actuar. Las personas que realmente son libres, que se han aceptado a sí mismas, dejan de intentar hacer las cosas en función de los otros, hacen las cosas porque las quieren por sí y para sí.

5. Auto-orientarse. Elegir desde tu propia autonomía tus objetivos y tener en buena parte de ellos las razones de esta elección. Significa ser autónomo, no depender de los demás, de la familia o de la pareja; saber que si te equivocas eres el único responsable y que nadie va a resolver tus problemas. Esta autonomía, a veces, genera miedo porque el individuo se ve “solo ante el peligro”, pero la dependencia es aún peor, nos lleva a sufrir mucho más.

6. Comenzar a ser un proceso. Las personas que se aceptan a sí mismas notan que entran en un proceso constante de cambio y aún disfrutan de ello; no tienen miedo a cambiar de trabajo, de lugar de residencia… el mundo no les queda grande y no tienen miedo a perder cosas si ganan otras. No se esfuerzan por llegar a estados definitivos porque prefieren no estancarse.

7. Aceptar la propia complejidad. La experiencia de este estilo de cambios implica aceptar la propia complejidad. No vernos de manera simple en la que o somos buenos o malos, o trabajadores o perezosos, o simpáticos o aburridos. Las personas que no se aceptan a si mismas tienden a generalizar situaciones: si tienen un desastre amoroso pasan del “no le gusto a mi pareja…” a “no le gusto a nadie”. Aceptarse a sí mismo significa aceptar la complejidad; significa que puedo ser a veces simpático y a veces aburrido, a veces bueno y amable y otras bastante egoísta. Los momentos buenos no les lleva a “endiosarse” ni los malos a tirarse al vacío.

8. Comenzar a abrirse a la experiencia; significa comenzar a verse como lo que uno realmente es, no evitar ninguna parte de nuestra personalidad aunque nos resulte oscura o desagradable.

9. Comenzar a aceptar a los otros. Solamente si nos aceptamos a nosotros mismos podremos estar bien con las demás personas. A medida que aceptamos nuestra experiencia, estamos más capacitados para recibir las cosas que nos proponen los otros. El que no se acepta, nunca estará cómodo en la relación con los otros ya que trasladará su idea sobre sí mismo sobre los demás pensando que tampoco ellos le aceptan.

10. Comenzar a confiar en sí mismos. Comenzar a aceptar nuestra propia forma de ser nos dará tranquilidad y confianza. Confiar en uno mismo no significa adoptar una actitud prepotente y pensar que “todo lo hago bien”, significa más bien no tener temor a equivocarse y atreverse a experimentar; si confiamos en nosotros mismos aceptaremos nuestra carencia y trataremos de mejorar día a día; si no confiamos en nosotros mismos descartaremos posibilidades que nos atraen mucho con la excusa de “no ser lo suficientemente buenos”.

Psicoterapia

¿Dónde empieza la historia?

ImagenSegún Lynn Margulis  la hipótesis Gaia basada en que la superficie de la tierra, que siempre hemos considerado como entorno de la vida, es en realidad parte de esta. Visto así el manto de aire -la troposfera- podría ser considerado como un sistema circulatorio, producido y mantenido por la vida… la vida hace, conforma y cambia el entorno al cual se adapta. Este entorno a su vez, retroalimenta a la vida que cambia, actúa y crece en él. Hay interacciones cíclicas constantes…

La vida no conquisto el globo con combates, sino con alianzas.

Uno de los enfoques mas importantes del pensamiento moderno concibe el universo como compuesto de una jerarquía de sistemas en interacción recíproca. El sistema se define como acumulación (existencia) de materia, energía e información. Es también una serie de unidades que tienen relaciones entre sí. Donde el estado de cada unidad está influido por el estado de las otras unidades, consideradas tanto en forma aislada, como en los diferentes conjuntos posibles. A su vez, el todo influye en cada una de las partes y no coincide con la suma de estas, sino que es resultado de una complejísima gama de interacciones. El mayor sistema concebido es el universo cósmico, que incluye a todos los demás.

Según la teoria de los sistemas, materia, energía e información constituyen los elementos básicos de cualquier fenómeno, entre ellos el ser humano.

La concepción de salud y enfermedad que proviene de oriente integra de alguna forma estos conceptos sistémicos, la medicina Ayur Védica,  por ejemplo, concibe al cuerpo humano como una síntesis cuerpo-mente, concede a las células una forma de “inteligencia” que las capacita para influenciar en el funcionamiento del organismo. A las unidades cuerpo-mente les llama doshas y su funcionamiento transcurre por debajo del flujo de la conciencia. El cuerpo humano, así como la enfermedad, están determinados por los programas de los doshas.

Estos programas que transcurren por debajo de la conciencia, se encuentran en correspondencia, sujeta a leyes entre ellos.

Los sistemas se clasifican según su tamaño (partículas, átomos, moléculas, cristales, agregados moleculares, virus, células, tejidos, órganos, organismos, grupos de organismos, sociedades, sistemas supranacionales, universo), su tipo (abierto o cerrado), su complejidad, etc…El ser humano se considera a si mismo un sistema abierto y, por tanto intercambia materia, energía e información a través de sus fronteras con el ambiente.

El ambiente es la suma de todos los suprasistemas de un sistema determinado. 

Ahora vale preguntar ¿Cuáles son las fronteras de lo humano?, ¿Existen y son fijas?, ¿Dónde inicia esa frontera de interacción o debería llamarse intercambio?, ¿Conocemos los seres humanos estas fronteras?, o ¿Son tan sutiles que las hemos asimilado?, ¿Podemos enumerar los suprasistemas con los que nos relacionamos, otorgándoles el grado de igualdad en la interacción?…

¿Quién construye la historia?, ¿Quién define los límites de esta historia? y… ¿Dónde empieza?