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Percepción de violencia en las relaciones de pareja

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¿Estas generando violencia en tu relación?

Gracias por participar y por compartir con todas las personas (hombres y mujeres mexicanos) que viven o han vivido en relaciones de pareja.

Los resultados de esta encuesta buscan aportar, un poco mas, al amplio escenario en el que se estudia la violencia, previendo para los especialistas dedicados al tema una herramienta más, para el análisis de los casos individuales, y la visión interseccionalizada de los elementos generales que intervienen en la percepción de la violencia, que puede suceder, en las relaciones de pareja.

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¿Estoy en una relación violenta?

La violencia en las relaciones íntimas es un fenómeno complejo, para el que se conjunta la presencia de múltiples factores, entre las muchas causas que la producen, las mas frecuentes son los factores sociales y culturales que predisponen a algunas personas a ser violentas y a otras a mantenerse, justificar o tolerar la violencia que se ejerce hacia ellas.

La mayor parte de la violencia cotidiana se trasmite a través de patrones de socialización como la educación sexista, la división social, el desigual reparto de responsabilidades en la relación o en el cuidado, así como el uso discriminatorio de los tiempos y los espacios.

Esta visión de las cosas se reproduce y perpetua a través del imaginario colectivo de la cultura, del propio lenguaje y de la educación que recibimos en la familia, en la escuela y en los sitios donde convivimos, llegando a formar parte de nuestra identidad, nuestros valores y las formas que tenemos de sentir, de actuar y de pensar.

La violencia dentro de las relaciones íntimas, aparece muchas veces como normal en una sociedad que acepta el uso de la violencia para resolver sus conflictos.

Exponernos a la violencia desde muy temprana edad, con mucha regularidad puede conducirnos también a la justificación o al incremento del riesgo de ejercerla.

La violencia en las relaciones muestra a los niños que son parte del amor: el dominio, la sumisión, la inseguridad y la codependencia.


La violencia es aprendida:

La persona que ejerce violencia no actúa por casualidad, ni es un enfermo necesariamente, frecuentemente es una persona sana, que aprendió a pensar que es legítimo imponer por la fuerza su criterio, y que la violencia es una forma normal de hacerlo.


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Psicoterapia

Walt witman

Versión de: Leandro Wolfson

Con el reflujo del océano de la vida

” (…) Mientras recorro las playas que no conozco
mientras escucho la endecha
las voces de los hombres y mujeres náufragos
mientras aspiro las brisas impalpables que me asedian
mientras el océano, tan misterioso
se aproxima a mi cada vez más
yo no soy sino un insignificante madero abandonado por la resaca
un puñado de arena y hojas muertas
y me confundo con las arenas y con los restos del naufragio.
Oh! desconcertado, frustrado, humillado hasta el polvo
oprimido por el peso de mi mismo
pues me he atrevido a abrir la boca
sabiendo ya que en medio de esa verbosidad cuyos ecos oigo
jamás he sospechado qué o quién soy
a no ser que, ante todos mis arrogantes poemas
mi yo real esté de pie, impasible, ileso, no revelado
señero, apartado, escarneciéndome con señas y reverencias burlonamente amables
con carcajadas irónicas a cada una de las palabras que he escrito
indicando en silencio estos cantos y, luego, la arena en que asiento mis pies.
Ahora sé que nada he comprendido, ni el objeto más pequeño
y qué ningún hombre puede comprenderlo.
La naturaleza está aquí a la vista del mar
aprovechándose de mí para golpearme y para herirme
porqué me he atrevido a abrir la boca para cantar.

He oído lo que decían los charlatanes sobre el principio y el fin,
Pero yo no hablo del principio y del fin.
Jamás hubo otro principio que el de ahora, ni más juventud o vejez que las de ahora,
Y nunca habrá otra perfección que la de ahora,
Ni más cielo o infierno que éstos de ahora.
Instinto, instinto, instinto.
Siempre el instinto procreando el mundo.
Surgen de la sombra los iguales, opuestos y complementarios, siempre sustancia y crecimiento, siempre sexo,
Siempre una red de identidades, siempre distinciones, siempre la vida fecundada.
De nada vale trabajar con primor; cultos e ignorantes lo saben.
Seguro como lo más seguro, enclavado con plomo en las columnas, abrazado al poste firme,
Fuerte como un caballo, afectuoso, soberbio, ecléctico,
Yo y este misterio aquí estamos frente a frente.
Limpia y tierna es mi alma, y limpio y tierno es todo lo que no es mi alma,
Si falta uno de los dos, ambos faltan, y lo visible es prueba de lo invisible,
Hasta que se vuelva invisible y haya de ser probado a su vez.
Cada época ha humillado a las otras enseñando lo mejor y desechando lo peor,
Y yo, como conozco la perfecta justeza y la eterna constancia de las cosas,
No discuto, me callo, y me voy a bañarme para admirar mi cuerpo.
Hermoso es cada uno de mis órganos y de mis atributos, y los de todo hombre bello y sano,
Ni una pulgada de mi cuerpo es despreciable, y ni una debe ser menos conocida que las otras.
Me siento satisfecho: miro, bailo, río, canto;
Cuando mi amante compañero de lecho, que ha dormido abrazado a mí toda la noche, se va con paso quedo al despuntar el alba,
Dejándome cestas cubiertas con lienzos blancos que llenan con su abundancia mi casa,
Yo las acepto con naturalidad, ¿pues habría de tasarlas hasta el último céntimo para conocer exactamente el valor de su regalo?

¿Quién anda por ahí anhelante, místico desnudo?
¿Cómo es que saco fuerzas de la carne que tomo?
¿Qué es un hombre, realmente? ¿Qué soy yo? ¿Qué vosotros?
Cuanto diga que es mío deberás apropiártelo.
De otra forma, escucharme sería perder tu tiempo.
No voy gimoteando a través de la tierra:
Que los meses se pasan, que la tierra es fangosa, miserable y muy sucia.
Gemidos y plegarias serviles son remedios para enfermos e inválidos; quede el conformarse muy lejos de mi vida,
Yo me pongo el sombrero dentro y fuera de casa.
¿Por qué tengo que orar? ¿Y adorar y andar con ceremonias?
Después de escudriñar en los estratos, de analizarlo todo, de hablar con los expertos y calcular minucias,
He llegado a saber que el sebo más sabroso va adherido a mis huesos.
Me veo en todos, ninguno es más que yo, ni es menos un grano de cebada.
Sé que soy fuerte y sano,
Todo marcha hacia mí, constantemente,
Todo me escribe y debo descifrar lo que me dice.
Sé que soy inmortal.
Sé que mi órbita no podrá ser descrita con compás de artesano,
Que no me perderé como se apaga la espiral que en la sombra traza un niño con fuego de un carbón encendido.
Sé que soy venerable,
Y no fuerzo a mi espíritu a que explique o defienda,
Pues las leyes más fijas nunca piden disculpas
(Después de todo no soy más orgulloso que el cimiento que sustenta mi casa),

Existo como soy, con eso basta,
Y si nadie lo sabe me doy por satisfecho,
Lo mismo que si todos y uno a uno lo saben,
Hay un mundo al que tengo por el mayor de todos, que soy yo y que lo sabe,
Si llego a mi destino, ya sea hoy ya sea dentro de millones de años,
Puedo aceptarlo ahora o seguir aguardando, con igual alegría.
La base donde apoyo mis pies es de granito,
Me río cuando dicen que puede disolverse,
Porque conozco lo que dura el tiempo.

Hojas de hierba (fragmento)

“Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de los astros
y que la hormiga no es menos perfecta ni lo es un grano de arena…
y que el escuerzo es una obra de arte para los gustos más exigentes…
y que la articulación más pequeña de mi mano es un escarnio para todas las máquinas.
Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas.
Creo en ti alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante ti
ni tú debes humillarte ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta.
(…)
Creo que podría retornar y vivir con los animales, son tan plácidos y autónomos.
Me detengo y los observo largamente.
Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación.
No lloran sus pecados en la oscuridad del cuarto.
No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios.
Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos.
Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios.
Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra.
Así me muestran su relación conmigo y yo la acepto.
(…)
No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mí.
No puedes hacer ni ser más que aquello que yo te inculco. “

Y tú, mar… También a ti me entrego. Adivino lo que quieres decirme,
Desde la playa veo tus dedos que me invitan,
Y pienso que no quieres marcharte sin haberme besado.
Debemos estar un rato juntos: me desnudo y me llevas muy lejos de la costa,
Arrúllame y durmiendo al vaivén de tus olas,
Salpícame de espuma enamorada, que yo sabré pagarte.
Mar violento, tenaz y embravecido,
Mar de respiros profundos y revueltos,
Mar de la sal de la vida, de sepulcros dispuestos aunque no estén cavados,
Rugiente mar que, a capricho, generas tempestades o calmas,
También soy como tú: con uno y muchos rostros
Partícipe del flujo y del reflujo, cantor soy de los odios y de la dulce paz,
Cantor de los amantes que duermen abrazados
También doy testimonio del amor a mis prójimos:
¿Haré sólo inventario de todos mis objetos olvidando la casa que los tiene y cobija?
No soy sólo el poeta de la bondad, acepto también serlo de lo inicuo y lo malvado,
¿Qué son esos discursos que nos cuentan de vicios y virtudes?
El mal me sugestiona, y lo mismo la reforma del mal, mas sigo imperturbable.
¿Soy un inquisidor, un hombre que desprecia cuanto encuentra a su paso?
No soy más que aquel hombre que riega las raíces de todo lo que crece.
¿Te temes que la terca preñez sólo engendre tumores?
¿Pensabas que las leyes que rigen a los astros admiten ser cambiadas?
Encuentro el equilibrio en un lado lo mismo que en su opuesto.
Las doctrinas flexibles nos ayudan lo mismo que ayudan las más firmes,
Las ideas y acciones del presente nos despiertan y mueven,
Ningún tiempo es más bueno para mí que este ahora que me viene a lo largo de millones de siglos.
No hay nada de asombroso en las acciones buenas de antes o de ahora,
Lo asombroso es que siempre existan los malvados o los hombres sin fe.
Se borran el pasado y el presente, pues ya los he colmado y vaciado,
Ahora me dispongo a cumplir mi papel en el futuro.
Tú, que me escuchas allá arriba: ¿Qué tienes que decirme?
Mírame de frente mientras siento el olor de la tarde,
(Háblame con franqueza, no te oyen y sólo estaré contigo unos momentos.)

¿Que yo me contradigo?
Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?
(Yo soy inmenso, contengo multitudes.)
Me dirijo a quienes tengo cerca y aguardo en el umbral:
¿Quién ha acabado su trabajo del día? ¿Quién terminó su cena?
¿Quién desea venirse a caminar conmigo?
Os vais a hablar después que me haya ido, cuando ya sea muy tarde para todo?

Ya he dicho que el alma no vale más que el cuerpo,
Y he dicho que el cuerpo no vale más que el alma,
Y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno mismo,
Que aquel que camina sin amor una legua siquiera, camina amortajado hacia su propio funeral,
Que tú o yo, sin tener un centavo, podemos adquirir lo mejor de este mundo,
Que el mirar de unos ojos o el guisante en su vaina confunden el saber que los tiempos alcanzan,
Que no hay oficio ni profesión tan bajos que el joven que los siga no pueda ser un héroe,
Que el objeto más frágil puede servir de eje a todo el universo,
Y digo al hombre o mujer que me escucha:
“Que se eleve tu alma tranquila y sosegada ante un millón de mundos.”
Y digo a la humanidad: “No te inquietes por Dios,
Porque yo, que todo lo interrogo, no dirijo mis preguntas a Dios,
(No hay palabras capaces de expresar mi postura tranquila ante Dios y la muerte.)
Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no le comprendo,
Ni entiendo que haya nada en el mundo que supere a mi yo.
¿Por qué he de desear ver a Dios mejor de lo que ahora le veo?
Veo algo de Dios cada una de las horas del día, y cada minuto que contiene esas horas,
En el rostro de los hombres y mujeres, en mi rostro que refleja el espejo, veo a Dios,
Encuentro cartas de Dios por las calles, todas ellas firmadas con su nombre,
Y las dejo en su sitio, pues sé que donde vaya
Llegarán otras cartas con igual prontitud.

Actos poéticos, Literatura, Psicoterapia

¿Cuál es tu forma de vivir?

 

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Una noche dos monjes llegaron a su cabaña. Habían estado viajando durante cuatro meses, pero ahora, como era la época de las lluvias, habían regresado. Cuando llegaron, el monje más joven que iba por delante de repente se enfadó y se puso triste; el viento y las tormentas habían arrancado media cabaña y sólo quedaba la otra media. Había vuelto con la esperanza de descansar y resguardarse de la lluvia, pero ahora iba a ser difícil.

Media cabaña se había derrumbado y la mitad del tejado había sido arrancado por el viento.

El joven monje le dijo a su viejo compañero:

-¡Esto es demasiado! Estas son las cosas que me hacen dudar de la existencia de Dios. Los pecadores tienen palacios en las ciudades y no les pasa nada, pero las cabañas de los pobres como nosotros que pasan el día y la noche rezando están destruidas. ¡Dudo que exista Dios! ¿Será verdad este tema de la plegaria, o nos estaremos equivocando? Quizás sea mejor pecar.

El joven monje estaba lleno de rabia y maldición, y sentía que todas sus plegarias eran inútiles. Pero su viejo compañero alzó las manos unidas hacia el cielo y se le empezaron a saltar las lágrimas de los ojos. El joven estaba sorprendido:

-¿Qué haces? –le pregunto.

-Estoy dando gracias a Dios, porque quién sabe lo que podía haber hecho el viento. Se podía haber llevado toda la casa, pero ha salvado la mitad de nuestra cabaña. Dios también se preocupa por los pobres, deberíamos darle las gracias. Ha escuchado nuestras plegarias, nuestras oraciones no han sido en vano, si no, se habría volado todo el tejado.

Esa noche los dos durmieron de formas totalmente diferentes. El que estaba lleno de rabia y furor, estuvo cambiando de postura toda la noche, tuvo toda clase de pesadillas y preocupaciones rondándole la mente. Estaba preocupado. Había nubes en el cielo. ¿Qué pasaría mañana si volvía a llover o hacia viento?

El otro durmió profundamente. Al levantarse se puso a cantar.

-Oh Dios! No sabíamos que pudiese haber tanta dicha en una cabaña decrépita. Si lo hubiésemos sabido antes, no habríamos molestado a tus vientos, nosotros mismos habríamos quitado la mitad del tejado. Nunca he dormido tan lleno de dicha. Al abrir los ojos por la noche podía ver las estrellas y las nubes acumulándose en tu cielo. Y ahora que están a punto de comenzar las lluvias, todavía será más bonito porque, sin medio tejado, podremos oír la música de tus gotas de lluvia con mucha más claridad. No teníamos ni idea de la alegría que era estar al descubierto bajo el cielo y el viento y la lluvia. Si lo hubiésemos sabido, no habríamos molestado a tus vientos; nosotros mismos habríamos levantado el tejado.

-¿Qué estoy escuchando? ¿Qué tontería es esa? ¿Qué locura es esa? –grito exasperado el joven.

 

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El anciano le respondió:

-He analizado las cosas en profundidad, y mi experiencia me dice que todo lo que nos hace felices es la dirección correcta en la vida para nosotros y, todo lo que nos hace sufrir más es la dirección equivocada. Le he dado las gracias a Dios y mi dicha ha aumentado. Tú te has enfadado y tu aflicción ha aumentado. Anoche estabas inquieto, yo he dormido plácidamente. Ahora puedo cantar una canción mientras tú estás a punto de explotar de rabia. Entendí muy pronto que la dirección correcta es aquella en que la vida se vuelve más dichosa y he enfocado toda mi conciencia en esa dirección. No sé si Dios existe o no. No sé si ha oído mis plegarias, pero la prueba es que estoy feliz y bailando y tú estás llorando, enfadado y preocupado. Mi dicha es la prueba de que mi forma de vivir es la correcta y tu aflicción es la prueba de que tu forma de vivir es equivocada

 

Literatura, Psicoterapia

¿Son los cuentos algo más que inocentes fantasías para niños?

 

Ancho, alto y profundo es el reino de los cuentos de hadas y lleno todo él de cosas diversas: hay allí toda suerte de bestias y pájaros; mares sin riberas e incontables estrellas; belleza que embelesa y un peligro siempre presente; la alegría, lo mismo que la tristeza, son afiladas como espadas. Ancho, alto y profundo es el reino de los cuentos de hadas y lleno todo él de cosas diversas: hay allí toda suerte de bestias y pájaros; mares sin riberas e incontables estrellas; belleza que embelesa y un peligro siempre presente; la alegría, lo mismo que la tristeza, son afiladas como espadas. (J. R. R. Tolkien)

 

El joven discípulo de un sabio filósofo llegó a casa de éste y le dice:

-Oye, maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

-¡Espera! lo interrumpe el filósofo-. ¿Ya has hecho pasar por los tres filtros lo que vas a contarme?

… -¿Tres filtros?

-Sí. El primero es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. Lo oí comentar a unos vecinos……

-Al menos lo habrás hecho pasar por el segundo filtro, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario…

-¡Ah, vaya…! El último filtro es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces………dijo el sabio sonriendo, si no es verdadero, ni bueno ni necesario, enterrémoslo en el olvido.

Piensa en ello, si quieres…..

 

Las primeras manifestaciones literarias se memorizaban y se trasmitieron oralmente de generación en generación. Estas composiciones se difundian oralmente pues pocas personas sabían leer y escribir y su difusión tenía lugar en grupo. A través de ellas se incorpora al individuo al grupo familiar y social.

Gracias al habla se recuerdan los ascendientes, los héroes tribales, las grandes gestas del clan, se transmiten los valores y se restringen las conductas contrarias al bien común. Los relatos son arquetipos.

Un arquetipo es un modelo o ejemplo de ideas o conocimiento del cual se derivan otros tantos para modelar los pensamientos y actitudes propias de cada individuo, de cada conjunto, de cada sociedad, incluso de cada sistema. Arquetipo es un sistema de palabras, ideas, ideales, o pensamientos, que siguen una conducta regular, envueltos en su propio paradigma; incluso se usan arquetipos para modelar el propio camino, para abrirse campo en un medio de ideas abstractas, poco entendibles o ininteligibles, solamente guiados por sus propios pensamientos y creencias.

El relato tiene magia. Es capaz de estremecer lo más sensible y recóndito del ser humano, mueve las fibras más inaccesibles en medio de la cotidianidad. Aunque ante la mirada infantil y superficial pareciera trivial e insignificante, para Jung,  llevado por la  filosofía oriental, el relato revela la proyección de los elementos más profundos del inconsciente colectivo de la humanidad (Ginger, 2007, p. 83).

Los relatos breves pueden servir para confirmar, modificar o cuestionar las ideas, actitudes, creencias, opiniones, comportamientos y habilidades de la gente, además de influir en su determinación o su resolución.

Para Chesterton existe la “lógica” que viene del país de las hadas –el sentido común-, y dice refiriéndose a sí mismo: “Fue en mi cuarto infantil de juegos donde aprendí mi primera y última filosofía, aquella en que creo con inquebrantable certidumbre…Me interesa un modo determinado de ver la vida que germinó en mi gracias a los cuentos infantiles, pero que desde entonces los hechos escuetos han ratificado sumisamente” (Jaramillo, 2003, p.81).

Los relatos estimulan los dos hemisferios cerebrales del neocórtex. Las palabras, la lógica interna y su expresión, se estimula el hemisferio izquierdo; por la creatividad, coherencia, símbolos y configuración de pautas que encuentran su expresión a través del tono y la emoción, se estimula el hemisferio derecho. Cognitivamente, se producen los enlaces de contenidos de dos historias, la que se cuenta la persona y la que cuenta el terapeuta, la que viene de fuera y la que sale del interior. La verosimilitud provoca la superposición de imágenes, generando la identificación (Ceberio, 2007).

El cerebro, es además,  un sistema generador de sentido que busca activamente una conclusión, un “cierre” apropiado para la experiencia; de modo que pueda consumarse la “gestalt”, la interrogante. El individuo, recuerda mejor la información incompleta cuando el mensaje se interrumpe en un momento crítico, que aquellas experiencias que hemos logrado concluir. A este fenómeno se le conoce con el nombre de efecto Zeigarnick, en honor a su descubridor Bluma Zeigarnik. O efecto Scheherezade, recordando a la mujer de “Las Mil y Una Noches” que salvó su vida del sanguinario rey Shariar a razón de mantener su atención e interés con sus relatos (Núñez, 2007, 90). Las situaciones inconclusas pueden ser postergadas y enviadas al fondo de nuestra consciencia y se van a quedar ahí un tiempo, pero tarde temprano lucharán por ser atendidas en busca de solución. Un buen ejemplo es la estrategia utilizada habitualmente al final de cada episodio de culebrones televisivos.

De esta forma, su poder curativo opera a nivel consciente e inconsciente, transmitiendo “mensajes” de forma directa e indirecta. Es la conexión con el inconsciente lo que cuestiona y perturba nuestro sentido habitual de nosotros mismos y de nuestra propia identidad, nuestras actitudes programadas, nuestros mapas rutinarios del mundo. O, por el contrario, los confirma.

Los relatos están fuera del tiempo y el espacio. Las parábolas, un koan  o una historia sufí influye los valores, actitudes y contextos contemporáneos. Los relatos permiten relacionar el pasado con el presente y proyectar en el futuro. Por esta razón, permiten revisar y anticipar el pensamiento y la acción.

Los relatos que nos hacen mella constituyen esencialmente cambios de encuadre. Igual que el mero hecho de cambiar de gafas, los relatos nos permiten contemplar la vida y la experiencia de la misma de una forma diferente.

Y aún cuando el hombre ansía la Verdad, la primera reacción ante ella es de hostilidad y de recelo. Por eso, los maestros espirituales como Buda y Jesús, idearon un recurso para eludir la oposición de sus oyentes: el relato. Ellos sabían que las palabras más cautivadoras que posee el lenguaje son: “Érase una vez…”; “En aquel tiempo…”;  y sabían también que es frecuente oponerse a una verdad, pero que es imposible resistirse a un relato. Vyasa, el autor del “Mahabharata“, dice que, si escuchas con atención un relato, nunca volverás a ser el mismo, porque el relato se introducirá en tu corazón y, como si fuera un gusano, acabará royendo todos los obstáculos que se oponen a lo divino (De Mello, 1991, p.5).

¿Son los cuentos algo más que inocentes fantasías destinadas a entretener infantes? ¿Es posible que estas maravillosas narraciones cargadas de personajes mágicos e irreales puedan aportar mensajes valiosos para los adultos? La respuesta es sí. El cuento es como un espejo mágico que nos invita a penetrar para reconocernos. Contar historias es sanador por sí mismo. Y aunque para la mayoría de nosotros el mundo de los cuentos es el de la infancia, nadie nos explicó que aquellas historias no fueron escritas para dormir a los niños, sino para despertar a los adultos.

 

 

 

Actos poéticos, Literatura, Psicoterapia

“Pasado, presente y futuro”

 

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Un hombre decidió pasar algunas semanas en un monasterio de Nepal. Cierta tarde entró en uno de los numerosos templos de la región y encontró a un monje sentado en el altar, sonriendo.

Le preguntó por qué sonreía.

“Porque entiendo el significado de los plátanos”, fue su respuesta.

Dicho esto, abrió la bolsa que llevaba, extrayendo de ella un plátano podrido.

“Esta es la vida que pasó y no fue aprovechada en el momento adecuado; ahora es demasiado tarde.”

Seguidamente, sacó de la bolsa un plátano aún verde, lo mostró y volvió a guardarlo.

“Esta es la vida que aún no sucedió, es necesario esperar el momento adecuado.”

Finalmente tomó un plátano maduro, lo peló y lo compartió con él.

“Esta es la vida en el momento presente. Aliméntate con ella y vívela sin miedos y sin culpas.”

 

Psicoterapia

¿Influyen las creencias limitantes en tu vida?

 

El primer paso para cambiar tus creencias limitantes por creencias potenciantes, es descubrir aquello que te frena y que te impide concretar en la realidad tus proyectos.

Luego, decide lo que quieres creer y elabora una lista con evidencias que apoyen tu nueva verdad o realidad mental.

Decide que pensamientos, consciente y responsablemente, formularás a partir de ahora acerca de ti, que habilidades tienes para ello y reformula tus objetivos.

Te sorprenderá todo lo que eres capaz de lograr.

Actos poéticos, Psicoterapia

Alan Watts, ser TU

 

“Aparece cada vez más que no estamos situados en mundo segmentado. Las groseras divisiones entre espíritu y naturaleza, alma y cuerpo, sujeto y objeto, son considerados cada vez más como odiosas convenciones del lenguaje. Son términos vacíos que no se aplican a un universo donde todo es interdependencia, un universo donde todo se halla en interdependencia, un universo que se presenta como un vasto complejo de relaciones sutilmente equilibradas.

La naturaleza tiene un carácter integralmente relacional, y una interferencia en un punto desencadena imprevisibles reacciones en cadena.”

Alan Watts

Las soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno muy malo para quedarse.
Psicoterapia

La soledad es un buen sitio para encontrarse, pero no para quedarse

Las soledad es un buen lugar para encontrarse, pero uno muy malo para quedarse.La soledad ha empezado a ser considerada un estado mental, que se asocia a otros problemas y deficiencias interpersonales. Aunque no todas las personas solitarias son depresivas, hay un porcentaje alto que presenta esta tendencia. Otras características que puntúan por encima de la media de la población son: Introversión, desconfianza, ansiedad, sensibilidad a la crítica y al rechazo.

Y es que, mientras la mayoría de nosotros, enfrentamos la negativa de un amigo a acompañarnos al cine como “esta muy ocupado” o “tiene otros planes”, las personas que además de ser solitarias presentan las características descritas en el párrafo anterior, atribuyen su negativa a un tema personal “no quiere perder tiempo conmigo” o “no soy lo suficientemente importante como para dejar sus planes”…

La soledad es un estado mental porque se explica de forma subjetiva, estamos solos porque nos cambiamos de ciudad o de trabajo, porque no conocemos a nadie interesante, simpático o tolerante como para pasar tiempo. Comparten la creencia de que podrían ser felices si se encontraran en otra situación o si conocieran a la persona “adecuada”.

Las investigaciones psicológicas que concluyen que las personas solitarias poseen características personales que les impiden conectar con los demás, no conducen a que haya que autoinculparse por la soledad. Simplemente sugieren que si las personas solitarias desean tener relaciones satisfactorias deben mirarse a sí mismas de forma realista y trabajar, solos o con ayuda de un profesional, en la tarea de cambiar esas características personales que se interponen entre ellos y sus relaciones

¿Qué tan solo te sientes?

Estas son algunas preguntas a partir de las cuales puedes tener una idea clara de la presencia de este sentimiento en tu vida.

Las siguientes afirmaciones describen como se sienten a veces las personas. Para cada afirmación, indica la frecuencia con que experimentas la sensación descrita del modo siguiente:

1 = Nunca

2 = Casi nunca

3 = A veces

4 = Siempre

  1. ¿Con que frecuencia sientes que hace tiempo que no te acercas a nadie?
  2. ¿Con qué frecuencia sientes falta de compañia?
  3. ¿Con qué frecuencia sientes que formas parte del grupo de amigos?
  4. ¿Con qué frecuencia sientes que no tienes a nadie a quien recurrir?
  5. ¿Con qué frecuencia sientes que quienes te rodean comparten tus sentimientos y tus ideas?
  6. ¿Con que frecuencia te sientes solo (a)?
  7. ¿Con que frecuencia sientes que hay personas que realmente te comprenden?
  8. ¿Con que frecuencia sientes que hay personas con las que se puede hablar?
  9. ¿Con que frecuencia sientes que tus relaciones con otros no tienen sentido?
  10. ¿Con que frecuencia “sintonizas” con la gente que te rodea?

Antes de sumar la puntuación total, deben invertirse los tantos en las siguientes preguntas 3, 5, 7, 8, 10.

La norma para hacerlo  es 1 = 4, 2 = 3, 3 = 2  y 4 = 1.

El resto 1, 2, 4, 6, 9 se cuentan 1 = nunca, 2 = casi nunca, 3 = A veces, 4 = Siempre

Una puntuación alta (que se acerca a 40) apunta a un grado alto de soledad como estado mental, y significa también que puedes revisar otros aspectos de tu vida,  para encontrar que áreas de tu personalidad están bloqueando la posibilidad de vivir disfrutando de tus relaciones.

Existe siempre la posibilidad de que un profesional evalúe el nivel de soledad que vives usando instrumentos psicométricos como la Escala de Soledad de la UCLA (University of California Los Angeles) de Daniel W. Russell, que cuentan con niveles altos de validez y confiabilidad para emitir opiniones sobre esta característica.

Psicoterapia

La inteligencia de los pulpos

¿Podemos penetrar en la mente de otras especies? ¿Poseen los animales una conciencia parecida a la nuestra? ¿Qué especies son «conscientes» y cuáles no? Y si lo son, ¿para qué les sirve?

Estamos en el comienzo de un viaje científico hacia el interior de la psique animal. Las respuestas a estas preguntas tendrán implicaciones trascendentes en nuestra forma de ver (y tratar) a los otros seres del planeta, permitirían además comprender mejor la naturaleza de nuestra propia mente. Podríamos empezar por deshacernos de los prejuicios antropocéntricos y aceptar la posibilidad de que la conciencia no sea una característica distintiva de la humanidad.