Psicogerontología, Sexualidad

La construcción social del amor y el sexo entre los añosos

Una forma de discriminación histórica.

El atardecer de una vida también debe tener un significado propio y no ser meramente un triste apéndice del amanecer.CARL G. JUNG.
El atardecer de una vida también debe tener un significado propio y no ser meramente un triste apéndice del amanecer.
CARL G. JUNG.

Desde que fue inventado el amor romántico, como construcción social, el derecho a enamorarse se atribuye solo a cuerpos jóvenes y esbeltos, son los jóvenes, en general,  a quienes se dispensa por “dejarse llevar por el amor”,  fantasear con su llegada e incluso  aspirar a su correspondencia. Al mismo tiempo, es apenas en la segunda mitad del siglo XX, cuando el interés científico ha ido estudiando seriamente  el amor y el sexo entre los añosos, y a la vez, los propios viejos han comenzado a experimentar su momento existencial con una visión activa y positiva, en la que cabe toda forma de relación con sus semejantes.

Hasta hace relativamente poco tiempo, los argumentos de la ciencia predominante, desaconsejaban las relaciones sexuales a los añosos, señalando la probabilidad de morir durante el coito. Sin embargo, un estudio riguroso de Skinner sobre 6.475 casos de muertes atribudias supuestamente al coito encontró que solo 41 casos, es decir, menos del uno por ciento, estaban relacionados de manera clara con el coito. No menos significativo fue el que 39 de esos 41 casos eran relaciones extramatrimoniales, lo que revela cómo no era el acto en sí, sino la excitabilidad debida a la clandestinidad, a lo “pecaminoso” de la situación lo que fue nocivo (Skinner, 1983). Hoy sabemos que el sedentarismo se relaciona mas con la muerte prematura, mientras que el moderado ejercicio y la actividad sexual ayudan a prolongar la vida. Se sabe también que lo definitivamente  grave, e incluso mortal es la discriminación basada en prejuicios que emanan de sociedades opresivas.

Otro producto social es la presencia de apatía sexual como consecuencia de abandono emocional, el temor a la muerte y pensamientos catastrofistas que derivan de la representación sombría, irremediablemente triste y desesperanzadora de la vejez, junto a los intentos fallidos de recuperar años perdidos (Whitaker, 1965)

En el  calendario vital imaginario del viejo no hay tiempo para el erotismo. El amor en la vejez representa peligro,   manifiesta oposición de los hijos, familiares y vecinos, en suma, las construcciones sociales ven antinatural e inadecuado el amor entre los añosos.

En un sistema equitativo, el amor en la vejez no es sólo posible, se identifica además relacionado con la calidad de vida.

Cierto es, que existen muchos factores que afectan las relaciones sexuales con la edad avanzada entre ellos están:

  1. Falta de estimulo sexual provocado por una vida sexual monótona y poco variada.
  2. Creencias negativas respecto de si mismo(a)
  3. Agotamiento físico y/o psíquico que disminuye el interés por el contacto y crea temores hacia el cansancio extra.
  4. Trabajo, jubilación y aspectos económicos .
  5. Cambios en los roles sociales y las preocupaciones derivadas de este.
  6. Viudez: el proceso desencadenado por la pérdida del cónyuge hace evidente y  agrega en ocasiones un periodo prolongado de inactividad sexual.
  7. Enfermedades físicas y mentales: Cualquier enfermedad degenerativa, por diferentes mecanismos, pueden afectar toda la actividad sexual. La Diabetes Mellitus es un ejemplo típico por mecanismos vasculares y neurogénicos pueden producir pérdida de la erección presencia de eyaculación retrógrada por falta de cierre del esfínter vesical durante el orgasmo. Cualquier forma de deterioro cognitivo se relaciona también con cambios significativos en la actividad sexual.
  8. Medicamentos: Antidepresivos tricíclicos, fenotiacinas, agentes bloqueadores colinérgicos, benzodicepinas, narcóticos, inhibidores de la imao,  pueden incrementar las posibilidades de disfunción sexual.
  9. Alcoholismo: Los cambios hormonales y metabólicos que afectan a todo el organismo, y en especial al SNC y periféricos, disminución de la testosterona y ACTH, temblor extrapiramidal, neuritis alcohólica provocan trastorno de la erección en el hombre y deprimen la libido en cualquier edad.
  10. Creencias religiosas: Consideran el sexo como algo pecaminoso con exclusión de su valor reproductivo, que debe ser limitado dentro de estrictas reglas.
  11. Temor al desempeño: El miedo a fallar a no tener erección a no hacer “un buen papel”. En la mujer por temor a que su cuerpo su desempeño no sean del agrado de su compañero.

Es claro que estas “dificultades” para llevar una vida sexual sana no son exclusivas de los añosos, y que muchos jóvenes-maduros presentan alguna de ellas. No es la edad, se trata de salud física y emocional lo que permite una sexualidad plena.

En general, podemos afirmar que un hombre una mujer sanos físicamente y psíquicamente entre 50 y 70 años incluso en edades avanzadas pueden mantener un determinado nivel de actividad sexual.

Otra fuente de puritanismo sexual respecto a los ancianos es la de los estereotipos en una sociedad que tiene una fijación juvenil. Dado el estereotipo de la publicidad de cine y televisión de que la sexualidad sólo existe para y en la gente bella con carne firme y cuerpo ágil, la noción de que las personas mayores gocen de ella, con sus arrugas y blanduras, parece ridículo y después repugnante (Lobsenz, 1975). Aunque no todo esta perdido, hoy  en Hollywood, los cincuenta años es la edad de los galanes, y a pesar de las diferencias de género todavía imperantes. El ser maduro(a) no le convierte en “invisible para el amor”. Parece que seguimos aún muy lejos de alcanzar la pretendida utopía de Yeats, aquella tierra “en la que incluso los viejos son bellos” (Yeats,1996). La propaganda sigue creando la necesidad de que los viejos, no lo parezcan tanto, e implementa tintes, cremas, maquillajes, fajas, cosmética en pleno auge.

Ventajas tenemos, pues ahora la muerte sexual de los mayores, es cuestionada. La sexualidad no se menosprecia como en otras épocas, no predomina la relación del sexo con la reproducción (por lo menos en la expectativa), en otros momentos de la historia no se ponía mucha atención a la sexualidad de los viejos, pues muy pocos llegaban a los 50,  y sus condiciones de salud eran deplorables, en otros momentos de la historia era virtualmente imposible que las mujeres viudas contrajeran nuevas nupcias y las parejas de añosos debían mantener ayuno sexual para evitarse el pecado.

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