Sexualidad

¿Qué es lo “normal” en sexualidad?

 El sexo forma parte de la naturaleza, y yo me llevo de maravilla con la naturaleza. - Marilyn Monroe

Se llama SALUD SEXUAL: A la integración de los aspectos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales de bienestar sexual, que se manifiesta en formas positivas, enriquecedoras y que realzan la personalidad, la comunicación y el amor (OMS, Citado en Slowinski, 2001).

Hemos escuchado, visto o leído cientos de veces el argumento que señala: “Una vida sexual saludable es fundamental para lograr un sentimiento de bienestar y además es una fuente potencial de placer, felicidad y satisfacción.” De manera general el acuerdo declara que la combinación de contacto sexual amoroso y la relación genuina que se produce a través de la intimidad, conduce a un buen nivel de satisfacción física, salud mental y es además deseable como objetivo en las relaciones humanas.
Lo cierto, es que las relaciones sexuales pueden ser también fuente de ansiedad, riesgo emocional y aflicciones que ubican a la sexualidad humana como área de conflicto. La otra parte de esa gran verdad, es que muchas personas invierten tiempo y recursos en tratar de lograr y sostener relaciones sexuales satisfactorias, y que los trastornos en la relación sexual tienen consecuencias graves que implican todos los aspectos de la vida de la persona, incluyendo actividades y pasatiempos que a primera vista no se relacionan con el tema sexual.

¿QUÉ ES LO NORMAL?

En el discurso actual alrededor del sexo las palabras “normal”, “natural” y “saludable” se aplican sin hacer distinciones muy claras. Propongo aquí algunas, simples pero necesarias: “Normal” es una palabra que generalmente se usa para indicar una norma estadística, es decir, lo que la mayoría de las personas hace, mientras que “natural” y “saludable” se usan como juicios de valor con respecto a las dimensiones morales de un comportamiento o práctica sexual (Strong, De Vault & Sayad, citados por Firestone, 2006)

Todas las investigaciones, desde Kinsey hasta los contemporáneos, han resaltado la enorme diversidad de los comportamientos y las prácticas sexuales a través de las diferentes culturas. Así, lo que se considera “normal”, “natural” o “moral” en una sociedad quizá sea “anormal”, “antinatural”, “desviado” o “perverso” en otra. Lo que en el pasado se consideró anormal es normal y aceptable en la actualidad.

Si que han cambiado también las formas en que se evalúa la “moralidad” de las prácticas sexuales. Hace solo unos 50 años el uso de juguetes sexuales, la masturbación (femenina o en pareja particularmente), la homosexualidad o el sexo oral se consideraban no solo “anormales”, existía ante ellas una larga lista de enfermedades que, de acuerdo a la ciencia del momento, podían ser provocadas por estas prácticas.

Todos estos cambios han significado que el concepto de “ética”, en lugar de “moralidad”, se aplique a las relaciones sexuales con criterios muy específicos para hacer elecciones responsables, que podemos resumir en:

1.- ¿Es permisible? y ¿l@ otr@ esta en una posición de equidad para dar su consentimiento?

2.- ¿Es una práctica derivada o que genera explotación?

3.- ¿Esta práctica puede considerarse autodestructiva?

La “sexualidad ética” entonces supone que:

“Todos los medios para satisfacer los deseos sexuales propios deben considerarse igualmente morales y permisibles en caso de que no provoquen ningún daño a nadie mas… Así también la sociedad tiene la obligación innegable de proteger a los menores contra todas las formas de abuso sexual y lo mismo se aplica para los adultos que no desean participar en practicas sexuales” (Singer, 2001)

Desde la perspectiva del bienestar psicológico, la relación sexual saludable es aquella en la que participan individuos con actitudes maduras hacia el sexo, conscientes de que el sexo es uno mas de los aspectos que conforman su relación. Se consideran actitudes “maduras” pensamientos, sentimientos y conductas que le permiten ofrecer y experimentar placer sexual a otr@ y/o a sí mism@, que cuentan con información, libre de prejuicios y que son empátic@s hacia las respuestas sexuales y/o emocionales en sí mismo y en l@ otr@. Todo lo anterior genera en consecuencia seres libres para experimentar el erotismo, el contacto físico, la excitación y/o la pasión.

Otro aspecto fundamental es la imagen corporal positiva, de la cual hablaremos en otra ocasión…

Hasta aquí la pregunta personal es: ¿Estás libre de distorsiones o predisposiciones que se encuentren ahora mismo interfiriendo con tu vida sexual?.

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